Este blog está dedicado al humor gráfico argentino y tiene como objetivo el repaso de los autores, las historietas y los personajes que le dieron brillo; basándose en el material de revistas, diarios, libros y otros documentos que ayuden a recordar momentos entrañables de este valioso arte y oficio, sin por ello dejar de referirse a la producción de los autores de hoy. En suma, un recorrido por una historia y una actualidad de indudable riqueza.
Maestros
lunes, 22 de agosto de 2011
Del papel al movimiento (VI): Mafalda y Quinoscopios
Así, se realizaron 230 tiras de 90" en igual cantidad de días. En 1973 se estrenaron en Buenos Aires los primeros trabajos. Los microprogramas fueron ofrecidos por Mallo a Héctor Ricardo García con la idea de ser pasados en Teleonce (luego Telefé), aceptando éste sin dudarlo y con un pago de 2 mil dólares por episodio. Nos comenta Raúl Manrupe: "a pesar de lo bueno de la animación y lo estilizado de los fondos, faltó un ritmo que hiciera atractivo el paso del dibujo inmóvil al animado y las voces fueron particularmente criticadas por el público".
Más tarde (1981), y también en Buenos Aires, se presenta el largometraje, que en realidad se trata del montaje de los cortos anteriores. No resultará de mayor interés ni para la crítica ni para el público. Quino nunca estuvo conforme con los cortos iniciales ni con el largo: "Era una versión edulcorada de Mafalda".
subido a Youtube por QuickmdPLAY
En 1985 unos nuevos cortos son realizados en Cuba por Juan Padrón. Están basados en algunos chistes y llevarán el título de Quinoscopios.
subido a Youtube por xkz1378
En 1992 se presenta otra animación realizada en Cuba por el mismo Padrón, sobre una idea y un dibujo de Quino en que Cristóbal Colón encuentra a la niña. Fue en Madrid y dentro de la gran exposición "El mundo de Mafalda".
Y en 1994/5 se produjeron nuevos cortos, de coproducción cubano-española (otra vez a cargo de Juan Padrón), aunque en este caso sin diálogos.
subido a Youtube por Marcelo Lafaro
El Mundo de Mafalda (Editorial Lumen, 1992)
Raúl Manrupe: Breve historia del dibujo animado en la Argentina (Libros del Rojas, 2004)
domingo, 21 de agosto de 2011
Del papel al movimiento (V): Mil intentos y un invento
Recién entrados los '70 surgen los cartoons de Mc Perro (Costantini), personaje iniciado en Billiken. Mientras que García Ferré (de intensa labor en estos años) estrena el largo Las Aventuras de Hijitus (1973), los micros televisivos de El Libro gordo de Petete (1974), Petete y Trapito (1975) y termina Ico, el caballito valiente (1977), que no se puede estrenar por presiones de la censura (sí podrá verse en 1983, con la llegada de la democracia). No hay que olvidar que este último personaje como otros de Ferré no tuvieron una momento de inicio en las revistas.
También podríamos hablar de las animaciones referidas a Mafalda, pero esto quedará para mañana.
Ahora volvamos a García Ferré y el film al que dedicamos esta entrada: Mil intentos y un invento/La película de Anteojito y Antifaz.
Dice Raúl Manrupe:
"La inexperiencia y el obligado esquema de prueba y error extendieron la realización a cuatro años y el resultado final a más de dos horas de material filmado que hubo que recortar para reducir en unos ochenta minutos más lógicos. Muchas cosas habían cambiado desde la locura inicial de la gente por ese dúo y sobrino. El público no era el de mediados de los años 60; los chicos que habían hecho un éxito del niño con gafas ya eran adolescentes y los chicos de ese año, 1972, habían sido ganados por Hijitus y sus aventuras mucho más interesantes."
Presentación original del film (subido a Youtube por Omarcitus)
Continúa Manrupe:
"(la película), muy bien animada, sorprendió con su seriedad y moraleja. Como muchas operas primas también pecó de estar sobrecargada de elementos (...). Cuando se produjo el relanzamiento del largo, en 2001, pasó bastante inadvertido para los chicos de esa época y se especuló con una asistencia a salas marcada por la nostalgia de los padres (...). Con Mil Intentos... se fijaron pautas temáticas presentes en los siguientes títulos de los primeros largos de García Ferré: un alto contenido moral, la muestra de miserias humanas como la envidia o la ambición, algún toque divertido, canciones y una universalidad algo pasada de moda".
Trailer de la película (subido a Youtube por Recuerditus)
Afiche del film: Cinenacional.com
Datos y textos: Raúl Manrupe: Breve historia del dibujado animado en la Argentina (Libros del Rojas, 2004)
sábado, 9 de abril de 2011
Del papel al movimiento (II): Pi-Pío, Anteojito y Antifaz, Hijitus
En los '60, el propio García Ferré llevará a la pantalla a Anteojito y Antifaz >(cortos publicitarios de 1963, incluso anteriores al lanzamiento de la revista Anteojito) y -especialmente- a Las Aventuras de Hijitus> (quien había surgido en Pi-Pío) a través de episodios diarios de un minuto por canal 13.
Dice Raúl Manrupe> en su obra Breve historia del dibujo animado en la Argentina>:
"Una lista podría incluir, en el ámbito local, a los gatitos de Lanas San Andrés (el primer Martín Fierro para García Ferré en 1960), la pandilla Mantecol, la nenita de los zapatitos Touson, el oso de Frávega, el tirolés acordeonista de ceras Suiza, los alemanes de cerveza Bieckert... Para que se pueda comprender bien la enorme popularidad de estos personajes, de muchos de ellos se fabricaban muñecos, no para regalar como material promocional sino para su venta masiva en jugueterías (...). Los chicos los pedían y sus padres se los compraban, compitiendo con personajes de Disney. Así nacieron Anteojito y Antifaz. Como el ingenio no tiene límites, se instrumentó como medio publicitario pasar un micro televisivo de dibujos animados de dos minutos, incluyendo la mención de cuatro o cinco anunciantes. García Ferré, independizado de Lowe en 1959 y exitoso creador de comerciales animados, había presentado su propuesta a canal 13 pero ésta fue rechazada, al parecer con escepticismo, con lo que buscó fortuna en canal 9 que la aceptó de inmediato (...). En 1964 salía a la calle la revista Anteojito (...). El éxito editorial marcó de algún modo el final de la etapa comercial de los micros de Anteojito y Antifaz, que sobrevivieron un par de años más, incorporando nuevos personajes como La Familia Panconara, Panconita y Panconita (...). Es curioso, pero aún en su momento de mayor éxito, Anteojito y Antifaz no dispusieron de una tira argumental propia. Ese privilegio le cupo a Hijitus." >
Continúa Manrupe:
"En 1967, con Anteojito ya consolidado como un ícono de los niños, exitoso en revista, tv y merchandising, y como fuente de ingresos seguros para su productora, García Ferré encaró su proyecto más ambicioso, que a la vez terminaría siendo, para algunos, el de mejor resultado artístico y comercial. Hijitus, un personaje secundario del comic ingenioso Las Aventuras de Pi-Pío es modernizado y dibujado de acuerdo con el gusto infantil de la época (...). Lo primero que llama la atención es que aquí no estamos ante un tímido que se vuelve valiente (...): Hijitus es un niño de la calle, un linyera que vive en un caño (...). Las Aventuras de Hijitus comienzan a emitirse en micros diarios por canal 13 (...), con un gancho al final para asegurarse la audiencia del día siguiente (...). Se filmaban en color - recordemos que faltaban más de diez años de tv en blanco y negro - pensando en su posterior explotación (...).>
No es la idea aquí analizar la creatividad de la serie o la riqueza de los personajes. Para ello, sería muy bueno visitar los diversos sitios dedicados a Ferré, de los cuales algunos pueden hallarlos en la columna de la derecha, más precisamente en el apartado Homenaje y Difusión. El mismo libro de Manrupe del cual se han extractado los párrafos anteriores, es verdaderamente muy valioso para enterarse de muchos más detalles, además de la historia del dibujo animado argentino en general. Y para conocer las reflexiones del propio Ferré sobre su cine de animación, aconsejo leer la entrada correspondiente al 24 de mayo de 2010, donde subí el reportaje que Andrés Accorsi y Federico Gatti le realizaron en la revista Comiqueando.
subido a YouTube por TheGustavoRetrofans
subido a YouTube por TheGustavoRetrofans
subido a YouTube por Omarcitus (Fans de García Ferré 3)
jueves, 24 de marzo de 2011
Del papel al movimiento (I): Upa en apuros
Hace unos días vimos un grupo de historietas que surgieron a partir de programas de televisión. Ahora, recorremos el proceso inverso: historietas que llegaron a la animación, ya sea televisiva, cinematográfica o ambas.
Desde su primera aparición en 1928, en la tira Las aventuras de Don Gil Contento, el indio Patoruzú fue un éxito. Esto llevó a su creador, Dante Quinterno, a querer llevarlo al cine, aún antes de tener su propia revista.
Ese proyecto de Quinterno se construye a partir del éxito de Patoruzú como personaje de aventuras publicadas en La Razón y El Mundo, y esto lo lleva a pensar tempranamente en una adaptación al cine. En 1932 (1) ya aparecen en las páginas de la revista los avances de un posible corto con el título El indio Patoruzú decide divertirse, el primero en una serie. El argumento narraba una noche de farra del indio en un cabaret porteño, donde ante el tedio se emborrachaba con champagne, se mareaba, hacía papelones ante los pitucos vestidos de smoking, para finalmente terminar deseando no haber experimentado nunca esos placeres mundanos, echado por los cogotudos. El argumento, que subraya el costado palurdo del cacique y la moralina de clases nunca entremezcladas, a la vez de sugerir cierta crítica al aburrimiento de los niños bien, nunca llegó a producirse, quedando en los bocetos previos.
El taciturno Quinterno hubo de esperar varios años y millones de ganancias más para poder concretar en parte su proyeco cinematográfico.
En 1939, apenas un año después del estreno mundial de la Blanca Nieves de Disney, en pleno éxito comercial, comenzó la tarea de realizar un largometraje animado y en colores sobre Patoruzú, convertido por entonces en "la" historieta argentina por antonomasia.
Según consigna la investigadora Natacha Mell en un extenso trabajo inédito realizado para el Museo Municipal del Cine, Quinterno habría recibido capacitación en los estudios Fleischer y Disney (¿cúando?, ¿durante cúanto tiempo?). Con producción del Sindicato Dante Quinterno, los profesionales a cargo del gigantesco proyecto provinieron exclusivamente del medio editorial. El Director General de los Estudios del Sindicato, Tulio Lovato, fue el director de la animación, sumándose en una verdadera selección nacional de dibujantes de distintas publicaciones como Oscar Blotta, Eduardo Ferro, José Gallo, Raúl Bonatto, J. Romeu, L. Destuet. Los fondos y la supervisión de colores estaba a cargo de Gustavo Goldsmith. Como ayudante, un muy joven Alberto Del Castillo. La idea original planteaba un largometraje en 35mm, y en technicolor. Finalmente y ante desacuerdos con esta empresa, que exigía un tiraje mínimo de 25 copias, el material virgen vino de Alemania, via Gaspar Film. Cabe recordar que, paralelamente, en ese momento ya se estaba experimentando en el país con distintos procesos bipack como el Alex Perrycolor. De uno u otro modo, el agravamiento de la Segunda Guerra Mundial y la no alineación argentina con los aliados pudo haber incidido en limitar la concreción física del largo que no fue. Con suficiente material filmado como para un mediometraje, se decidió limitarlo a un corto de 16 minutos.
Dónde estará ese material, si hoy existe, es otro misterio de la historia de descuidos y falta de conservacionismo de nuestro cine. Upa en apuros, tal el nombre del corto, se estrenó luego de un par de intentos fallidos, junto con La Guerra Gaucha, superproducción de Artistas Argentinos Asociados y, posteriormente, clásico de clásicos del cine nativo. A la altura de tamaño esfuerzo, Upa en apuros hoy todavía es recordada y citada por los animadores y especialistas como un hito del dibujo animado local en cuanto a resultado artístico.
Al respecto, es de destacar que los personajes y su animación recuerdan ciertamente el trabajo de los hermanos Fleischer y los cortos de Popeye de la época. El oso y el gitano tienen parentesco con el corto de dos rollos Simbad el marino protagonizado por el famoso marino come espinacas y Patoruzú es, en su performance y despliegue físico, un primo sudaca e indígena de aquel marine.
El color bipack, con ausencia de azules, ha resistido el paso del tiempo, aunque recuerda los primitivos cortos de la Metro o la Warner anteriores a 1938.
en formato historieta o storyboard (primera página de 19)
Algo llamativo es la infantilización de Upa, en las historietas siempre mostrado como una mole infradotada, y en la película reducido de talla y aniñado, tal vez para lograr un resultado final más apto para consumo infantil. Las voces son correctas y algunos gags (el gitano cayendo dentro del carro de la policía, algunos detalles de la pelea) todavía tienen su eficacia.
Los fondos, de Machietta, de aldea europea o cuento de hadas, nada tiene que ver con el entorno general de la historieta que le dio orígen (la Patagonia, Buenos Aires, ambientes que remiten a la geografía argentina o, a lo sumo, países imaginarios gobernados por ocasionales reyes o tiranos). En líneas generales se puede hablar de un producto pensado para una posterior exportación que finalmente no ocurrió.
Del corto estrenado en el Ambassador el 20 de noviembre de 1942 se hizo una tirada de cuatro copias en 16mm, lo que contribuyó al fracaso económico a partir de una distribución acotada. Con los años, llegaría la distribución para proyectores hogareños de bobinas de Super 8 mudas. También, la acumulación de prestigio hasta llegar al mito, junto con posibles proyectos para volver a llevar al cine al héroe argentino, nunca concretados hasta la muerte de Quinterno como veremos más adelante.







