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domingo, 1 de noviembre de 2015

El año en que Capicúa tuvo un segundo papá...




 


En abril de 2013 dediqué algunas entradas a Capicúa, creación de Adolfo Mazzone. Allí me centré en cuatro momentos del personaje: el semanario Patoruzú, Carasucia, Rayo Rojo y la revista propia.
Hace poco días, charlando vía Facebook, Sergio Maganás (coleccionista y autor de la Patoruzú Web primero y del blog Patoruzista más tarde), me recordó otro momento de Capicúa, cuando no fue dibujado por su autor original. 
Repasemos un fragmento de aquellas notas subidas dos años y medio atrás:

Judith Gociol y Diego Rosemberg nos cuentan que Mazzone se pelea con Quinterno y así la tira llega a su fin un 29 de abril de 1940, en el número 137 de la revista mencionada.
Sin embargo, muy poco tiempo después (el 3 de junio de 1940) Capicúa reaparece ahora dibujado por Eduardo Uliano, quien no era otro que el muy conocido Oscar Blotta. 
Mientras tanto, el 12 de junio de 1940 sale a la luz el primer número de Cara Sucia. (...) Adolfo presenta El Ñato Agrelo y...¡Capicúa!, con lo cual durante cierto tiempo el muchacho de los grandes dientes apareció en dos medios a la vez y por obra de dos dibujantes distintos. Indudablemente, Adolfo era el dueño de la criatura: para pensar, entonces, el tema de los derechos de autor...
(...)
Así, y como con todo detalle nos relata Hernán Schneider (Mundo Quinterno), Uliano se mantiene en Patoruzú hasta abril de 1941, cuando Mazzone regresa y retoma su creación.

Ahora, Sergio ha tenido la gentileza de enviarme la presentación y la primera aventura dibujada por Blotta. De esta manera, complementamos la información antes brindada:













martes, 23 de abril de 2013

Cuatro momentos de Capicúa (I): Los semanarios Patoruzú y Cara Sucia



Siguiendo la línea iniciada con Afanancio, nos ocupamos ahora de Capicúa, otro de los grandes personajes - el primero de todos, en realidad -  de Adolfo Mazzone.
La historieta de este simpático chico hizo su presentación en el semanario Patoruzú un 31 de julio de 1939,  bajo el título de Mi sobrino Capicúa.

Para conocer varios detalles importantes, tomo estos fragmentos de la nota que Hernán Schneider subió el año pasado a su anterior blog Mundo Quinterno:
"La tira debut, en el número 98 de Patoruzú, nos presenta cierto paralelismo con el indio de Quinterno. Capicúa llega en tren desde el 'interior' y es una herencia para el tío Olegario. El indio había hecho su debut una década antes como una herencia para Don Gil Contento y también llegaba en tren desde Chubut. Aquí, Mazzone ya deja ver algunos sellos de su estilo personal como un mono que quiere escaparse de un cuadro.
En la segunda entrega que se hizo el 7 de agosto, Olegario y el profesor se quieren sacar de encima a Capicúa pero cuando el muchacho da muestras de su buena suerte y se hace de un dinero cambian de idea y se lo llevan para presentarlo en la pensión.
En la tercera entrega que sale en el número 100 de la revista Patoruzú, Mazzone ya ha marcado claramente de qué trata su historia y ha resuelto a la perfección los roles de sus protagonistas y algunos de sus rasgos característicos, la ambición desmedida de Olegario, la locura de Capicúa por los quesos y su increíble suerte, los inventos de Bambufoca y la severidad de Doña Amparo..."

Capicúa es muy distraído, pero esa cualidad casi siempre le juega a favor: queda como un héroe sin proponérselo, y gana mucho dinero de la misma manera. Su verdadero interés apunta a saborear hormas enteras de queso, sin que hagan mella en su sistema digestivo...

Patoruzú


Número 100 - 14 de agosto de 1939


Número 108 - 9 de octubre de 1939

Capicúa divierte a sus lectores, gana reconocimiento pero...
Judith Gociol y Diego Rosemberg nos cuentan que Mazzone se pelea con Quinterno (1) y así la tira llega a su fin un 29 de abril de 1940, en el número 137 de la revista mencionada.
Sin embargo, muy poco tiempo después (el 3 de junio de 1940) Capicúa reaparece ahora dibujado por Eduardo Uliano, quien no era otro que el muy conocido Oscar Blotta. 
Mientras tanto, el 12 de junio de 1940 sale a la luz el primer número de Cara Sucia. Se trata de una publicación de tamaño, diseño y características similares a Patoruzú. Esto es, una competidora sin vueltas.
Allí colaboraban Raul Valencia, Domingo Villafañe, Héctor L. Torino, Daloisio, L. Dantés (hermano de Torino), Marino y Mazzone. Adolfo presenta El Ñato Agrelo y...¡Capicúa!, con lo cual durante cierto tiempo el muchacho de los grandes dientes apareció en dos medios a la vez y por obra de dos dibujantes distintos. Indudablemente, Adolfo era el dueño de la criatura: para pensar, entonces, el tema de los derechos de autor...

"Mi sobrino" ya no figura en el título de la historieta y junto a Bambufoca aparece un supuesto Olegario de fisonomía muy diferente, aunque con su personalidad habitual.
Los argumentos mantienen el mismo estilo, incluyendo ese toque de cierto salvajismo en algunas acciones, muy propio de Mazzone.
Pero quizá lo realmente valioso para el dibujante haya sido la posibilidad de inventar historias con mayor libertad, y lucirse con cuadros algo más grandes y a dos colores. Incluso, Capicúa llegó a ser ilustración de tapa en varias ocasiones.

Cara Sucia




Número 2 - 19 de junio de 1940

Como con todo detalle nos relata Hernán, Uliano se mantiene en Patoruzú hasta abril de 1941, cuando Mazzone regresa y retoma su creación (Cara Sucia tuvo una corta vida). A partir de ese momento, el personaje se publica hasta el número 369, del 9 de octubre de 1944, siendo sucedido por El Profesor Bambufoca.
Hasta donde sabemos, dio comienzo aquí un largo paréntesis en la trayectoria de Capicúa. Recién en los 50 reaparecería en una mítica publicación cuyo formato y contenido eran muy distintos. Más tarde, a fines de la misma década, llegaría la ansiada revista propia.
Momentos todos ellos que serán desarrollados en la próxima entrega.



Fuentes:

Schneider, Hernán: "Adolfo Mazzone y su paso por la editorial Dante Quinterno" (en el blog "Mundo Quinterno", 2012).
(1): Gociol, Judith y Rosemberg, Diego: "La Historieta Argentina - Una historia" (Ediciones de la Flor, 2000).

lunes, 14 de febrero de 2011

Trayectoria de Héctor L. Torino (II): Década del '40

Durante estos años, Torino continuó dibujando Conventillo, lo cual no le impidió lanzarse a otras búsquedas y a la creación de nuevas historietas.
En el mundo de Don Nicola aparece hacia fines de 1940 Funyito, tan mago como siempre, pero no todavía del lado de los "buenos".
Otro momento importante es la recordada aventura donde nuestro héroe y el Maestro viajan al interior de un cuerpo humano con el objetivo de curar a un enfermo. Esta historia, publicada en ¡Aquí Está! desde su número 902 (8 de enero del '45) al 911 (8 de febrero del mismo año), mereció el siguiente comentario de Siulnas: "Su autor se anticipa en décadas al argumento de Asimov para la película El Viaje Fantástico". Una prueba más de la imaginación interminable de Héctor (1).


Alineación a la derecha

Pero comenzamos diciendo que Torino tuvo nuevos emprendimientos. Veamos: En Carasucia realiza desde el 19 de junio de 1940 la historieta a color En cada puerto una bronca. Y un poco más tarde, en Carnaval (cuyo número 1 sale el 20 de noviembre de 1943 y es dirigida por Germinal Lubrano) publica Barquinazo, un punto alto (inicialmente aparecida en el suplemento en colores del diario Crítica) y cuyo nombre está inspirado en el apodo de alguien muy querido en la redacción del diario: Barquina, cronista de la sección policial. Esta historieta daría luego pié a La Barra de Pascualín.

De todas maneras, su gran apuesta consistió en transformarse en editor: lanza la revista Bichofeo (la revista que se pide silbando) el 3 de abril de 1944 (2). Sus historietas: El detective Buscapié y su ayudante Salustiano (acerca de este personaje ver primera parte de Trayectoria...), Los dos profesores (ahora en forma independiente, desde el 10 de octubre del '44 y con la presencia de Barrabás, aunque por esos tiempos con un aspecto físico muy distinto al que finalmente tendría en las revistas de Ediciones Torino (3)) y Soplete (quien arreglaba de todo, desde una canilla hasta extraños casos, con su particular estilo).
También realiza ilustraciones para las tapas y para la doble página central (que pueden ir desde chistes sobre un tema único hasta un juego de fútbol de mesa), dibuja chistes sueltos y participa de la serie Las apariencias...engañan, alternando su aparición con las de otros dibujantes (como por ejemplo Battaglia).
La revista no tuvo una larga existencia: apenas poco más de un año.

También se desempeña como docente: crea un curso de historieta por correo con una amplia galería de dibujos. Su estudio se encontraba en la calle Sánchez de Loria 878 (e Independencia).

Otros de sus trabajos fueron: Bolita y Palito en Tibor Gordon, una página a color en El Hogar, alternando con otros dibujantes (1947/48) y El café de la esquina en Pobre Diablo, hacia 1948/49.

(1) Estas entradas (como las de otros dibujantes) se irán actualizando o corrigiendo a medida que pueda obtener nuevos datos.

(2) Como vieron, de algunas historietas sólo hay fragmentos. Salvo en el caso de Salustiano (donde lo que muestro es lo único que tengo), en el resto iré incorporando páginas completas con el tiempo. Aquí la idea es contar la vida de Torino, no tanto la de subir historietas para leer (que sé muy bien que para los fans es muy importante).

(3) Agregado el 20 de febrero de 2011: Gracias a un comentario de Hernán Schneider, de Releyendo Historietas (ver), reparo una omisión: la referencia a Barrabás en la historieta Los dos profesores.