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viernes, 30 de enero de 2015

Más sobre Fontanarrosa y el Día del Humorista



Sumo dos notas acerca de este merecidísimo reconocimiento al gran rosarino. Fueron publicadas en la revista de cultura Ñ y en el matutino Página/12:



Un grande de la cultura argentina. /Foto: Archivo Clarín


Honrando a Fontanarrosa, 
crearon  el  Día del Humorista 
Es la fecha en que nació el artista rosarino
Revista Ñ - 30/01/2015
(Sin mención del autor del artículo)



"Institúyase el día 26 de noviembre de cada año como el Día Nacional del Humorista, en conmemoración del natalicio del humorista gráfico, Roberto ‘el Negro’ Fontanarrosa”, dice el primer artículo de la Ley 27.100 promulgada el miércoles por el Poder Ejecutivo a través del Boletín Oficial. 

Es que el 26 de noviembre de 1944 nacía en la ciudad de Rosario “el Negro”, un artista completo: humorista, dibujante, cuentista, novelista, entre tantas otras cosas. 
Símbolo del humor gráfico en nuestro país y creador de personajes entrañables como Inodoro Pereyra y su perro Mendieta –dupla inseparable y desopilante– o Boogie, el aceitoso –mercenario de un humor negro inconfundible–.

Amante del fútbol, canalla hasta la médula, Fontanarrosa dedicó gran parte de su obra a captar la esencia de ese deporte, aquello que enamora de la pelota. 
Muchas de sus historias giran en torno a una mesa, como la de los Galanes, en el bar El Cairo. 
A través de sus textos e ilustraciones hizo y hace, reír, pero también pensar. “La pregunta que me hago es ¿por qué son malas, las malas palabras? O sea, ¿quién las define y qué actitud tienen las malas palabras? ¿Les pegan a las otras palabras?”, cuestionaba disertando ante un auditorio repleto en el III Congreso de la Lengua Española en Rosario, allá por 2004.

La ley –iniciativa de la diputada camporista Mayra Mendoza– además de reconocer la fecha obliga a “adoptar las medidas necesarias a fin de implementar actividades específicas” para celebrarla. 
El proyecto presentado en Diputados presentaba al autor como “uno de los humoristas más destacados de la historia argentina”, y de eso no hay dudas. Los humoristas ya tienen su día y Fontanarrosa otra gran distinción como figura central de la cultura argentina.




FUE PROMULGADA LA LEY QUE INSTITUYE  
EL DIA NACIONAL DEL HUMORISTA 
Para quienes la risa es un oficio
Con la idea de hacer más visible la labor de los humoristas, el colectivo La Causa Gracia impulsó la ley, que fue presentada por representantes de distintos bloques. La fecha elegida es el 26 de noviembre, día del nacimiento de Roberto Fontanarrosa.

por Andrés Valenzuela
Página/12
Viernes 30 de enero de 2015


Foto:Jorge Larrosa


Algunos hacen reír desde los diarios. Otros, desde la radio. Unos cuantos desde la tele. Muchos circulan por bares, se presentan tanto en salas minúsculas como en grandes teatros. Hacen chistes de política, de psicoanálisis, de fútbol, de economía, de niños, de ancianos, de la farándula y del tema del día. Permiten reír de todo y de todos. Y algunos –los mejores– permiten pensar la vida desde otra perspectiva. Son indispensables al punto que muchas veces son víctimas de persecución y censura. Y sin embargo, no tenían su día. Hasta anteayer, que el Poder Ejecutivo Nacional promulgó la ley que instituye el 26 de noviembre como Día Nacional del Humorista, en homenaje a Roberto “Negro” Fontanarrosa, quien nació en esa fecha.

La iniciativa del proyecto surgió del grupo de humoristas del colectivo La Causa Gracia, identificados con la figura del Negro, porque a lo largo de sus décadas de trayectoria no sólo transitó por el humor gráfico y literario sino que, también, inspiró obras teatrales y producciones audiovisuales, tanto en cine como en televisión. Ariel Carranza, de la conducción del colectivo, explica que la iniciativa surgió de un grupo de colegas que creían necesario hacer visible su oficio. “No está muy definido qué es un humorista: a nuestro entender, es aquel que genera humor, que trae un nuevo chiste al mundo”, puntualiza, y destaca el planteo de la necesidad de una acción colectiva para lograr sus objetivos. El conjunto se acercó con la inquietud a los asesores de la diputada Sandra Mendoza (FpV). “Acompañaron inmediatamente la idea, tomando como eje hacer visible a un segmento importante de la cultura argentina, que tiene una tradición riquísima, pero a veces queda al margen, y luego tanto ella como los otros diputados de todos los sectores vieron la necesidad de poner en valor la actividad”, celebra Carranza, quien también conduce en Radio América el programa humorístico Naftalina, para que nadie se apoliye. 

La ley, presentada en el Parlamento por un conjunto de diputados de distintos bloques, se terminó de sancionar el 17 de diciembre con el voto unánime de ambas Cámaras en las postrimerías del año legislativo. Justamente por ello debió esperar hasta esta semana para su promulgación definitiva. Ya oficializada, la norma alienta al Poder Ejecutivo a implementar actividades para conmemorar la efeméride y su difusión. Además invita a las provincias y la Ciudad “a disponer actividades en los distintos ámbitos de su competencia, con el mismo fin”. 

Desde La Causa Gracia destacaron que la oficialización de la efeméride “va a favor de la importancia que merece el trabajo del humorista, muchas veces escondido detrás de ficciones o voces de otros”, aludiendo a la labor silenciosa que un montón de profesionales del sector realizan escribiendo guiones para radio y televisión. Los memoriosos recuerdan –y los que no, tienen YouTube– muchos monólogos de Tato Bores en los cuales el célebre cómico hacía referencia al trabajo de sus libretistas, con quienes a veces confrontaba, pero sin jamás dejar de reconocer su labor. “Una cosa es el cómico y otra el humorista”, distingue Carranza. “Al chiste hay que elaborarlo y luego está aquel que tiene la gracia para ejecutarlo.” Inmediatamente surge el ejemplo de Fontanarrosa, estandarte del proyecto. “A él nunca lo ibas a ver en un escenario contando chistes, era más bien introvertido, aunque también tenés a otros que sí hacen sus propios chistes y los ejecutaban, como Niní Marshall, que lo hacía de manera fenomenal.” 

Conseguido este primer objetivo, el colectivo de humoristas decidió levantar la apuesta. “A la ley hubo que acompañarla y militarla, pero ahora esta sanción, que pudo haber sido el final, resulta punto de partida”, se entusiasma Carranza, mientras enumera compañeros de distintos rubros y medios. “La agrupación va creciendo y durante el transcurso de la sanción de la ley tomamos contacto con gente del Ministerio de Cultura. De eso nacieron las Jornadas Argentinas de Humor, con las que se está recorriendo el país, llevando talleres de formación y ofreciendo shows para entretener al público”, cuenta. 

"También estamos a punto de sacar nuestro primer libro de manera autogestionada, con humoristas de distintos géneros y estamos prestos a trabajar en los carnavales, incorporando a los corsos números de humor”, detalla. A partir del segundo fin de semana del Rey Momo, los humoristas visitarán el corso de Villa Crespo. 

En un comunicado, la agrupación destaca que “este paso da lugar a otras iniciativas de La Causa Gracia que fomenten y dignifiquen la tarea del creador, del generador del humor”. Aspiran, explica el texto, a instalar el humor como parte de las políticas culturales del Estado nacional y sus contrapartes provinciales, a dignificar y visibilizar el trabajo de sus miembros y a fomentar la aparición de nuevos talentos. Además, como consideran que la Argentina es “referente” en materia de humor en el continente”, buscan ampliar la llegada a América latina. 

En cuanto a la elección de Fontanarrosa, Carranza afirma que la mayoría de los miembros de la agrupación no tuvo contacto directo con él. “Lo tomamos como un compañero ejemplar, un referente, y además de trabajar en múltiples disciplinas, fue un tipo muy federal, fue un humorista que dignificó profundamente la profesión.”











viernes, 25 de abril de 2014

La mirada de tres medios sobre la presencia de Joaquín Lavado en la inauguración de la Feria del Libro 2014




La fiesta de la lectura comenzó con humor
Quino"Dibujo para que el mundo
 vaya para el lado de los buenos"
 El creador de Mafalda, el gran personaje de historieta que celebra 50 años, 
fue la estrella de la apertura del megaencuentro de la literatura que se extenderá 
hasta el 12 de mayo próximo en el predio de La Rural, en Palermo
 Por María Elena Polack | La Nación



La Nación -  Foto: Fabián Marelli 



"Dibujo para que el mundo vaya para el lado de los buenos, el de Los Beatles, el de John Lennon", sentenció de manera magistral Joaquín Lavado, Quino, y tal vez sin quererlo ni pensarlo le dio un cross en la mandíbula a la dirigencia política que lo escuchó anoche en el acto inaugural de la 40» Feria del Libro , muestra que se extenderá hasta el 12 de mayo próximo en La Rural. 
El gran dibujante, que creó hace 50 años a la siempre vigente Mafalda, fue celebrado por un público emocionado que había esperado más de dos horas y media para escucharlo. Antes, en la Sala Jorge Luis Borges, Quino y su audiencia debieron escuchar cuatro discursos convertidos en una esgrima verbal entre relato y realidad. Con la memoria intacta, aunque bromeó con la posibilidad de no acordarse escudándose en sus 81 años, el padre de Mafalda fue mucho más que un humorista que convocaba la atención del público.

Durante un diálogo cálido, cómplice y genuino con los periodistas Cristina Mucci y Carlos Ulanovsky, habló mucho de sí mismo quizá sin darse cuenta. "No quiero decir lo ancho y gordo que estoy por haber sido elegido por la Feria del Libro (para su apertura oficial). A partir de ahora, voy a ser muy respetado", dijo con una sonrisa tenue, mientras miraba al público que lo aplaudía largamente. 
Siempre se supo que Quino no era proclive a la religión, pero reveló que durante muchos años leyó la Biblia, tal vez como fuente de inspiración: "Es que tiene partes muy divertidas, como Sodoma y Gomorra, donde había gente que quería tener sexo con los ángeles y cuando Dios vio eso dijo: «Terminemos con esto»". 
No esquivó su vejez, que lleva con mucha elegancia. Es delgado y camina muy despacio, aunque acepta con una sonrisa una mano que le brinde apoyo. "Cuando puedo voy al cine o a conciertos, pero no estoy dibujando, estoy perdiendo el tiempo de una manera lamentable." 

Sometido a una suerte de examen de memoria sobre los apellidos de sus personajes más ilustres, hizo sobrevolar el fantasma de casi todos los adultos mayores. Escudándose en un falso Alzheimer, respondió tomándose tiempo, pero sin errar que Miguelito se apellida Pitti, Susanita es Susana Clotilde Chiruzzi, Manolito es Moreiro y que la madre de Mafalda se llama Raquel. Pero se quedó de una pieza cuando Ulanovsky le preguntó por el nombre del padre de Mafalda, lo que derivó en un hilarante ping pong: "El padre no tiene nombre", se puso serio Quino. "En estos días, leí en un libro que se llama Ángel", aportó Ulanovsky. "Ah, sí... me interesa el tema", retrucó Quino para deleite de la platea. Y dejó flotando la duda de la identidad del padre de Mafalda, así como si el parecido entre don Sosa, el portero del edificio de la niña de historieta, y Gabriel García Márquez había sido adrede o una simple coincidencia. 

Para los más jóvenes del auditorio, entre los que había muchos chicos, fue impactante escuchar que uno de sus personajes preferidos no usaría la computadora para su trabajo: "Mi vínculo con el mundo digital es pésimo. Ahora me siento un analfabeto total. No entiendo lo del dinero virtual, que se cotice en bolsa, que haya gente que gana o que pierda dinero con el dinero virtual". Y, en ese vínculo pésimo, admitió que hace poco tiempo usa un teléfono celular "pero sólo para hablar por teléfono". El resto de las aplicaciones corren por cuenta de su esposa, Alicia Colombo, según confesó, y a quien le agradeció públicamente "su colaboración y su comprensión" por aceptarlo como ha sido con su profesión. 

Aclaró que "Mafalda no se lee en todo el mundo" porque no se conoce ni en Rusia ni en Asia, sino que es un personaje que caló hondo en parte de Europa y en América latina. Y destacó que fue su esposa la que impulsó la difusión de su obra. "Yo no contestaba las cartas. Y había un editor italiano que me escribía y quería editar Mafalda. Entonces Alicia le contestó y así empezó todo." 

No quedaron dudas de que el servicio militar cumplido en Mendoza, su provincia natal, le dejó muy malos recuerdos y lo considera, junto con "ser minero en Bolivia", de los peores trabajos: "Sufrí muchísimo en el servicio militar. Era algo tan distinto a mí. Las humillaciones a las que te someten... como regar con una latita un campo enorme y perder un montón de tiempo. Eso sí, me gustó bastante tirar al blanco. Dentro de mi espíritu pacifista, tengo un costado violento". 

Quino dibujó a Mafalda durante nueve años, entre 1964 y 1973. "Pero nunca terminé de aprender a dibujarla. Tenía que calcarla", sostuvo, mientras Cristina Mucci le marcaba que si hubiera podido trabajar con una computadora en aquellos tiempos la tarea hubiera sido más sencilla. 
Después de Mafalda, nunca volvió a tener un personaje fijo de historieta. "Lo dibujé nueve años, hace 41, y sigue vigente. Qué plomo, ¿no?", se preguntó él mismo mientras confirmaba que le tiene mucho cariño a Mafalda por todo lo que le ha dado en su trayectoria. Y, por ese motivo, aunque tuvo propuestas para que el personaje saliera del papel y se convirtiera, por ejemplo, en estrella de una comedia musical, lo rechazó: "Soy un dibujante sobre papel. No me gusta salirme de eso. Mafalda me gusta así y no quiero que me la vengan a cambiar". 

Fue tan sencilla, divertida y lúcida su presentación como su despedida del auditorio. Esquivó la invitación a hablar de "tema libre" que le hizo Ulanovsky: "Yo hablo muy poco. Después de pasarme 60 años pensando qué se me podía ocurrir, ya no se me ocurre qué puedo decir". 
Fue el final justo para un hombre genial. El público le agradeció de pie con un aplauso cerrado de más de un minuto, en el que Quino sonrió feliz y algunos de los dirigentes políticos allí presentes recibieron otra clase, la de ser querido sin condiciones. 

EXPRESIONES QUE HICIERON REÍR EN LA FERIA 

"Durante mucho tiempo leí la Biblia, pero no con sentimiento religioso, sino porque tiene partes muy divertidas" 

"Mi vínculo con el mundo digital es pésimo. Ahora me siento un analfabeto total" 

 "El humor nace del sentido crítico que se tiene de las cosas. Es dificilísimo hacer humor hablando bien de una persona".




Quino recordó la paciencia de su mujer cuando él abrazó el dibujo “como una religión ortodoxa"
(www.entretenimiento.terra.com.ar)



VIERNES, 25 DE ABRIL DE 2014 
QUINO INAUGURO LA FERIA  CON UNA CHARLA DESACARTONADA 
Una ovación para el maestro

El dibujante admitió ante una multitud que estaba “ancho, largo y gordo” por haber sido elegido para abrir el encuentro. El padre de Mafalda, personaje que cumple 50 años, dialogó con los periodistas Cristina Mucci y Carlos Ulanovsky, con el humor en primer plano. 
 Por Silvina Friera - Página/12


Más redondo, imposible. ¡Qué ovación abrazó al maestro que “supo interpretar el pensamiento argentino”! Ese hombre de pocas palabras que no cultiva el arte de la esgrima verbal –pero es un creyente del dibujo, una especie de “religión ortodoxa” que practicó durante 60 años– y que admitió ante una multitud que estaba “ancho, largo y gordo” por el orgullo de inaugurar ayer la 40ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, le imprimió un brillo singular a este comienzo. Joaquín Lavado, el queridísimo Quino, el padre de Mafalda –personaje que cumple 50 años–, dialogó con los periodistas Cristina Mucci y Carlos Ulanovsky en una apertura distinta, acaso más irreverente y desacartonada, por obra y gracia del humor. 

Quino se definió como “un dibujante político” que dibuja con la intención de que “el mundo cambie para el lado bueno” y se mostró asombrado por la vigencia de un puñado de tópicos que atraviesan sus historietas. “Tengo una cosa que me sorprende de mí mismo y es cómo he hecho temas que cuarenta años después parece que fueron dibujados ese mismo día. El mundo repite siempre los mismos errores, es increíble”, aseguró Quino en la sala Jorge Luis Borges.
Es rigurosamente cierto lo que comentó Ulanovsky para presentarlo: nueve de cada diez argentinos leyeron alguna vez Mafalda; hay por lo menos tres generaciones con el imaginario marcado por frases y reflexiones de los personajes que inventó. Dibujar durante nueve años a esa pequeña heroína fue “un plomo”. Quino confesó que nunca aprendió a dibujarla, que tenía que calcarla porque era “muy torpe”; pero reconoció el cariño que les tiene tanto a la protagonista principal como “a los personajes que aparecían una sola vez en la tira”. El tema del poder es central en su obra. “Soy un dibujante político que ha tenido una familia muy politizada. Cuando alguien dice ‘a mí no me interesa la política’, está haciendo política. Una política negativa”, subrayó en otro de los momentos más celebrados por el público. 

Su tío Joaquín Tejón, un andaluz dibujante, fue una “influencia” fundamental. Cuando Quino era un niño de tan sólo 3 años, en su Mendoza natal, ese tío los cuidaba a él y a sus hermanos cuando los padres salían. “Como no había televisión, sacaba un lápiz y un papel y se ponía a dibujar. Ahí me di cuenta de que de un lapicito sale lo que se te dé la gana.” Sufrió “muchísimo” el servicio militar en Mendoza. “No encajaba conmigo, no soportaba las humillaciones”, precisó el humorista, aunque aclaró que le gustaba bastante manejar un arma. “Dentro de mi espíritu pacifista, tengo un costado violento, pistolero”, bromeó. 

Cómo no recordar la “comprensión y paciencia” de su esposa Alicia Colombo cuando se tomó en serio la vocación, “como una especie de religión ortodoxa”; y a sus editores de toda la vida, Kuki Miler y Daniel Divinsky de Ediciones de la Flor, que lo escuchaban y lo aplaudían desde las primeras filas. “Ahora que ya no dibuja, ¿cómo canaliza la necesidad expresiva?”, quiso saber Ulanovsky. “Estoy perdiendo el tiempo de una manera lamentable”, respondió. Hasta hace unos años se acordaba bastante de las frases de Mafalda. Ahora no tanto. “No entiendo cómo dibujé todo esto, parece que lo hubiera dibujado otro.” 

Antes del esperado diálogo con Quino, Gustavo Canevaro, presidente de la Fundación El Libro, recordó los tiempos de la dictadura militar cuando “no se conformaron con censurar textos sino que llegaron al horror de silenciar vidas y voces, muchas de ellas muy cercanas al mundo editorial”. Y asumió: “Nos debemos aún una autocrítica por lo que no vimos o no quisimos ver como institución”. Canevaro elogió las políticas de largo plazo de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (Conabip), el Plan Nacional de Lectura y los constantes apoyos de la Dirección de Asuntos Culturales de la Cancillería como “ejemplos de políticas de Estado plurales, de alta calidad, destinadas a hacer una sociedad auténticamente lectora”. Pero también enumeró un abanico de problemas sin resolver. “La industria en su conjunto sufre serias dificultades causadas por la baja o nula rentabilidad, producto de la falta de incentivos impositivos –planteó–. La exención del Impuesto a las Ganancias a los autores ha quedado ridículamente desactualizada, así como también persiste el bajo nivel de competitividad internacional de las editoriales argentinas, producto de la asimetría fiscal generada por la imposibilidad de recuperar el IVA acumulado en toda la cadena del valor del libro.” También alertó sobre los “graves problemas” con el precio del papel, “un commodity que debemos pagar hasta un 50 por ciento más caro que en otros países”. Entre las cuentas pendientes añadió que tampoco se han resuelto aún todas las vías para importar libros, una cuestión que afecta muchas veces a pequeños distribuidores o directamente al público lector. 

Rodolfo Hamawi, director de Industrias Culturales, remarcó que la Feria es “un logro a favor de la cultura, de la edición y de los lectores”. “Esta Feria encuentra al que podemos denominar como sistema editorial en un punto de máximo desarrollo: autores, editores, librerías, papeleras e imprentas, sosteniendo el record de edición de los 30.000 títulos editados en 2013”, resumió Hamawi y anunció la puesta en marcha del proyecto Plataforma del Libro Digital Argentino. Esta iniciativa, explicó el director de Industrias Culturales, permitirá a las editoriales “unificar la oferta del libro digital y desarrollar una herramienta de comercialización que ponga a la edición nacional a la vanguardia de los procesos de convergencia digital”. Hernán Lombardi, ministro de Cultura de la Ciudad, afirmó que el libro es “la forma más pura, más intensa, más profunda y más auténtica de celebrar la libertad”. Alberto Sileoni, ministro de Educación de la Nación, destacó las políticas de Estado que han contribuido a distribuir 67 millones de libros en todo el país. “Más libros en las aulas suman democracia a la democracia; construye subjetividades y desarrolla pensamiento crítico”, esgrimió Sileoni. “Necesitamos palabras y libros para la igualdad, muchos libros para seguir alimentando el alma argentina.”



Amor a raudales: Quino ayer en el escenario principal de la Feria del Libro (EFE/Clarín)



La estrella de Quino iluminó 
la apertura de la fiesta literaria 
por Julieta Roffo - Clarín - 25/04/14
”A partir de hoy me voy a tener un respeto muy grande”, dijo el autor de Mafalda, feliz de abrir la Feria. 
Y emocionó al asegurar que dibuja para el mundo “de los Beatles, de Lennon, el de los buenos”. 



Hacía varios años que la inauguración de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires no se llenaba de tanto público, especialmente jóvenes. Así fue ayer, en la sala Jorge Luis Borges de La Rural, que tiene una capacidad de 800 personan pero en la que hubo alrededor de mil. Era para abrirle la puerta para ir a jugar a la 40ª edición de la Feria, y era también para ver a Quino, invitado este año para hacer los honores. Y aunque el autor de Mafalda estaba sentado en el escritorio con los periodistas Cristina Mucci y Carlos Ulanovsky desde antes de que la ceremonia empezara, hubo que esperar para escucharlo.
Antes, la formalidad: hablaron el presidente de la Fundación El Libro, Gustavo Canevaro, el Director Nacional de Industrias Culturales, Rodolfo Hamawi, el ministro de Cultura porteño, Hernán Lombardi, y el ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni. 

Pero empecemos por el postre, que es lo más dulce. En primera fila estaban Daniel Divinsky y Kuki Miller, editores históricos de Quino, junto a Alicia Colombo, compañera de toda la vida del dibujante. Con bombos y platillos Ulanovsky presentó a Quino: “De Mendoza y del mundo”, dijo. Primer gran aplauso en la sala, el público de pie. La última en sentarse fue Alicia, que se acercó un poco al escenario para ver mejor a su compañero. 9 de cada 10 argentinos de las últimas generaciones leyeron a Mafalda, contó Ulanovsky, y Mucci agregó que es la historieta más leída de toda Latinoamérica. “Y cincuenta años después seguimos hablando de ella”, le dijo Mucci a Quino. “¡Qué plomo!”, bromeó entonces el dibujante, que recordó la noche en que sus padres fueron al cine y su tío Joaquín se quedó a cuidarlo a él y a sus hermanos: “Yo tenía tres años, no había tele, así que sacó lápiz y papel y adentro del lápiz había un mundo”. Ese mundo que “El” Guille –así dice Quino cada vez que habla del hermanito de Mafalda– mamarrachea en las paredes de su casa para el estupor de su madre. “Le tengo mucho cariño a la Feria, es un hecho cultural de gran importancia y me da mucha alegría que vengan las familias. Haber sido elegido para inaugurarla me hace sentir ancho y largo y gordo. A partir de hoy me voy a tener un respeto muy grande”, reflexionó Quino. Y cuando Ulanovsky le preguntó cuál había sido su peor trabajo, sin dudar respondió: “El servicio militar. Era humillante, nos hacían regar un terreno enorme con una latita chiquita”. Sin dudar también respondió cuál era el apellido de Manolito (“Goreiro”). Para el de Miguelito (“Pitti”) y para el nombre completo de Susanita (“Susana Clotilde Chirusi”) tuvo que hacer un poco más de memoria, pero finalmente Ulanovsky sentenció: “Está aprobado, Quino”. Y hubo más aplausos. 

“Hay que ir a los museos, ver pinturas, esculturas, hay que leer”, dijo. Por años y sin que mediara ninguna creencia religiosa, leyó mucho la Biblia: “Es un gran libro y tiene episodios muy divertidos. Como en Sodoma y Gomorra, que Dios manda a dos ángeles a ver qué pasa con toda esa obsesión sexual tan desarrollada de los hombres y se encuentra con que querían tener sexo con los ángeles, y entonces ahí Dios decide ‘Bueno, ya, les mandamos fuego’”, resumió con ironía. Y sobre esa idea de que dibujaba para cambiar el mundo, Ulanovsky le preguntó para qué mundo dibujaba. Entonces Quino –que se despidió de la sala repleta con su público gritándole “Te queremos”– respondió: “Para el de Los Beatles, para el de John Lennon, para el bueno, para el mundo bueno”. Porque, que se sepa, el mundo en el que se escribe Imagine es el mismo en el que se denuncian los palitos de abollar ideologías.

Antes fue la apertura formal. Desde la Fundación El Libro, Canevaro señaló que un aniversario redondo obliga a recorrer la historia de la Feria. “Nos debemos una autocrítica por lo que no vimos o no quisimos ver como institución”, dijo. Hablaba de la dictadura militar. Celebró políticas estatales como la distribución de libros que lleva a cabo la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares y a la vez enumeró un “abanico de problemas” como la baja o nula rentabilidad producto de “la falta de incentivos impositivos”, la asimetría fiscal generada por la imposibilidad de recuperar el IVA, el precio del papel y las trabas que subsisten a la hora de importar libros. Hamawi celebró el récord de títulos editados en 2013 –30.000, indicó– y destacó la importancia del Estado en la adquisición de ejemplares. Hizo propaganda del Encuentro Federal de la Palabra y, en general, a la gestión de su cartera. Lombardi, a su turno, invitó a recordar no sólo a Julio Cortázar y a Adolfo Bioy Casares en sus centenarios sino también a Isidoro Blaisten, a diez años de su muerte. Se abstuvo de hablar de sus actividades culturales porque quería escuchar a Quino. Sileoni destacó la necesidad de que los libros lleguen a las aulas y anunció que este año se distribuirán 10 millones de ejemplares. Pero la emoción de la noche estaba con Quino y no fue retaceada. Feliz feria.



  
Quino y Mafalda: El orgullo, la felicidad y la reflexión para varias generaciones de argentinos. 
(La Nación y Imneuquen.com.ar)








martes, 25 de marzo de 2014

Quino, el gran maestro del humor gráfico argentino, fue condecorado en Francia con La Legión de Honor




www.livreshebdo.com.fr


Pocos seres humanos son merecedores de cosechar tantas muestras de gratitud como las que está recibiendo Joaquín Lavado en estos años. Les dejo aquí algunas de las notas aparecidas en los últimos días en medios nacionales e internacionales. Si bien algunos temas se reiteran inevitablemente, es de todas formas interesante observar la mirada de cada periodista y de cada medio en particular, más allá de que todos coinciden en su admiración hacia Quino.
Felicitaciones una vez más, Maestro!




Youtube


Salon du livre :Quino, le papa de Mafalda, 
décoré de la Légion d'honneur
CULTURE BD Par Olivier Delcroix Publié le 23/03/2014 
www.LeFigaro.fr


BD - À 82 ans, le célèbre dessinateur, aussi surnommé le «Sempé argentin», a reçu samedi les insignes d'officier de la Légion d'honneur des mains de l'ambassadeur de France en Argentine, dans le cadre de la célèbre manifestation littéraire qui a lieu porte de Versailles à Paris


Cela fait 50 ans que Mafalda ausculte le monde. Avec le sérieux des enfants idéalistes, cette gamine argentine connue dans le monde entier, de la Chine au Pérou en passant par la Corée, l'Espagne et, bien entendu la France, n'a jamais baissé les bras. Son célèbre papa, Quino, qui l'a créé voici 50 ans, a reçu samedi les insignes d'officier de la Légion d'honneur des mains de l'ambassadeur de France en Argentine, au Salon du livre de Paris.
Sa petite héroïne anticonformiste, connue dans le monde entier, avait elle-même été décorée de la Légion d'honneur le 7 mars, à l'ambassade de France à Buenos Aires: une première pour un personnage de BD. Alors retenu à Madrid par des problèmes de santé, le scénariste et dessinateur de 81 ans n'avait pu venir lui-même recevoir cette décoration. Mais il en avait fait un joli dessin. 
«Quand j'étais petit, en Argentine, et que je voyais dans Paris-Match des artistes recevoir la Légion d'honneur, j'étais très jaloux», a plaisanté Quino, sous les applaudissements, très ému de cette honneur. «Je me disais, un jour si je suis assez sage, on me la donnera peut-être aussi!». 
En cinquante ans de dessins de presse, cet humoriste à la douce poésie graphique, porte toujours avec lucidité, sa plume dans les plaies du globe. Né le 17 juillet 1932, à Mendoza en Argentine, Joaquim Salvador Lavado Tejon, surnommé Quino, apparaît tel qu'en lui-même, la BD l'a changé. À 82 ans, il affiche toujours un sourire fragile. Mais ce sont surtout ses grands yeux, derrière ses lunettes, qui font toute la différence. Ses pupilles noires, mobiles, vous observent, avec autant de curiosité qu'il est possible d'en avoir. Ce regard, aussi bienveillant qu'attentif, voilé toutefois d'un nuage d'inquiétude, Quino continue de le promener sur notre monde tel qu'il va ou ne va pas. Possède-t-il un secret pour extraire un trait d'humour des situations les plus sombres?
«Des gens beaucoup plus sérieux que moi, tels Bergson et Freud, l'ont déjà fait à ma place, expliquait-il au Figaro lors d'un de ses derniers passages à Paris où il possède un appartement. Je considère l'humour comme un océan dont je serais le marin. Tous les matins, je me lève et scrute l'horizon, je sens le vent et me demande si la pêche va être bonne.» A lire ses albums, on se dit que Quino, n'a aucun souci à se faire. 

Quino, le «Sempé argentin» 

Depuis cinquante ans, sa pêche satirique est plutôt miraculeuse. A tel point que d'aucuns ont cru bon de le surnommer le «Sempé argentin». Finalement, cela ne le gêne-t-il pas? «Pas du tout, confie-t-il. Je me souviens même avoir rencontré Sempé en 1968. A l'époque, c'était déjà un dieu pour moi. Nous adorions Bosc, Chaval et Ronald Searle, et nous nous voulions des résistants de l'humour absurde. Je crois que nous partageons la même vision du monde. Nous sommes nés le même jour de la même année et nous avons publié notre premier ouvrage en même temps. En fait, je le considère un peu comme un «frère d'encre».» 

Et qu'en est-il de Mafalda? Se souvient-il du jour où il a créé cette si attachante gamine sud-américaine? «Mafalda est un peu la petite sœur argentine du petit Nicolas... en plus politisé, toutefois, résume-t-il. Mafalda est née d'une bien curieuse manière. C'était en 1962. Une marque d'électroménager m'avait commandé une campagne de publicité où je devais combiner «Peanuts» et la série «Blondie». Il s'agissait des aspirateurs Manfield, marque argentine équivalente à Philips. J'avais créé une douzaine de «strips» où Mafalda évoluait, au quotidien, au sein d'une famille modèle. Finalement, la campagne n'eut jamais lieu. C'est mon ami Julian Delgado, rédacteur en chef de la revue hebdomadaire Primera plana, qui me demanda, en 1964: «Tu aurais quelque chose pour nous?» C'est ainsi que Mafalda, dont j'avais trouvé le nom dans le roman de David Vinas, Dar la cara, vit le jour...» 


«Mafalda, c'est moi. Et je ne veux pas qu'elle vive de nouvelles aventures après ma mort. »
 Quino, dessinateur argentin 


Pourtant, a-t-il pensé, comme pour Blake et Mortimer, Spirou, Lucky Luke, le Marsupilami, Achille Talon et bien d'autres héros de papier, qu'elle pourrait être dessinée par quelqu'un d'autre que lui, après sa mort? Soudain, Quino se trouble. «Ma foi, je n'y avais absolument pas pensé, répond-il, avec le plus grand sérieux. Mais pour moi, tout cela a toujours été très clair. Mafalda, c'est moi. Et je ne veux pas qu'elle vive de nouvelles aventures après ma mort.» Voilà qui est dit. Mafalda devrait être fière de son père. L'aventure continue.



www.actualite.com.fr


Quino, condecorado en París: “Yo quería ser Picasso”
LITERATURA - Revista Ñ - 24/03/14 

 Recibió la Legión de Honor, la más alta distinción de Francia. 
 Por SUSANA REINOSO Paris. Especial.  


En el Salón del Libro de París la FNAC, cadena francesa de librerías que tiene un punto de venta en el stand argentino, ofrece fotos digitales gratuitas y, aunque no es el fernet de la Feria del Libro porteña, las filas son interminables. “Las ventas de libros de autores argentinos crecieron este año”, comentó a Clarín la encargada del lugar. Encabeza el ranking Julio Cortázar, sobre todo, su novela Rayuela. Ayer, buena parte de su obra había volado. Y, nobleza obliga, acá también a veces los libros vuelan sin ser pagados. 

Le siguen en ventas los libros de Quino, especialmente, por supuesto, las tiras de Mafalda, que en septiembre cumplirá 50 años. El historietista fue condecorado el sábado con la Legión de Honor de Francia. “Desde que era chico, cuando leía que le daban a alguien la Legión de Honor, me daba muchísima envidia”, dijo Quino. Y no es para menos: la Legión es la condecoración más importante de Francia, la estableció Napoleón en 1802 y reconoce a quienes tengan “méritos extraordinarios”. 

Charlando con el público, Quino hizo su balance: “ Yo quería ser Picasso, estoy contento del resultado con Mafalda, pero no del todo”, dijo. Y aunque explicó que no se imagina una Mafalda cincuentona, cuando le preguntaron de qué se ocuparía ella hoy no tuvo dudas: “De la estupidez humana”. 

En otra mesa se hablaba sobre “la novela de la memoria”. Mempo Giardinelli dijo que “la literatura es un ejercicio de recordación, de memoria. El relato de la literatura es el que las sociedades acaban por asimilar”. Elsa Osorio contó el modo profundo en que se involucró con el tema de los hijos robados durante la dictadura cuando escribió sobre eso. En cambio, Lucía Puenzo contó que su novela Wakolda estuvo “más inspirada en la intención de contar que en la memoria”.

La dictadura, las víctimas del terrorismo de Estado y la memoria están muy presentes en las actividades propuestas por la Argentina. En el suplemento que el diario Le Monde le dedicó al país en el Salón del Libro, un título dice: “En Buenos Aires, escritores entre el dolor y la extravagancia”, bajo una volanta que resalta: “La diversidad y la ebullición son reales en la literatura argentina contemporánea”. En un pequeño apartado, el extenso artículo señala: “Nos equivocaríamos si redujéramos el campo de la inspiración argentina a la dolorosa cuestión de la memoria”.


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CULTURA ›
Quino recibió la Legión de Honor
 en el Salón del Libro de París
Cincuenta años de una creación genial 
Por el aniversario de la aparición de Mafalda, al dibujante y humorista gráfico le otorgaron la máxima condecoración de Francia, y participó de una entrevista pública junto a su colega francés Zep. “Yo quería ser Picasso”, confesó el maestro.
› Por Silvina Friera - Página/12 - Desde París 


“La principal preocupación de Mafalda hoy sería la estupidez humana.” La emoción de Quino –después de esta celebrada afirmación dicha en francés– le dibujaba en su cara un gesto de agradecimiento asombrado y dicha infinita. Nunca olvidará el amor que le declaró el público francés en el Salón del Libro de París, donde recibió la Legión de Honor –máxima condecoración de Francia– por los cincuenta años de Mafalda, y participó de una entrevista pública junto al dibujante francés Zep. Más de mil personas aplaudían, se ponían de pie, le sacaban fotos y le gritaban en francés: “¡Maestro!”, “¡Gracias, Quino!”. Antes de que Didier Pasamonik, editor de ActuaBD, comentara que “Mafalda devino una superstar”, la estupidez humana intentó conseguir un trofeo con trampa. Una joven se subió al escenario y le puso sobre las piernas del entrañable dibujante y humorista gráfico de 81 años un letrero con la insignia opositora al gobierno de Nicolás Maduro: “S.O.S Venezuela”. Y obtuvo la foto que deseaba. Pero cuando al final se abrió el juego al público, una joven venezolana que reside en París, tomó el micrófono para preguntarle, “a usted que es un gran humanista”, sobre la situación de Venezuela. “Deseo a Venezuela lo que le puedo desear a todos los países del mundo: que no haya injusticia. Hablar de la situación de Venezuela es complicado, no sé qué decirte. Porque amé siempre la Revolución Cubana y la amo todavía. Es un país que es así y al mismo tiempo no es tan así.” No era lo que la joven quería escuchar y se retiró ofuscada.

“Vengo de una familia antifranquista y anticlerical. Me considero de izquierda”, aclaró Quino. Y empezó a gambetear las respuestas con un estilo breve. ¿Qué hay de argentino en Mafalda? “Yo”. El público francés festejaba ese modo de ser del maestro. “No todo el mundo puede ser humorista –planteó–. Hay que tener algo, no sé qué es, pero hay que tener algo. Para ser humorista, siempre tenés que criticar algo. Empecé a publicar y quería saber qué era el humor. Leía a Freud, estaba buscando. En otro momento dije que el que maneja un barco no se pregunta qué es el mar todos los días, simplemente se manda. Hay cierta manía por saber qué es el humor y no la angustia.” Mafalda, su personaje más célebre, nació por encargo para una tira cómica que sirviera como publicidad encubierta de una marca de electrodomésticos Mansfield. Luego reveló cuáles fueron las fuentes de inspiración de los personajes de esta tira cómica universal. “Felipe salió de un periodista argentino admirador de la Revolución Cubana, Jorge Timossi, que murió en Cuba hace tres años –explicó–. Manolito es un tipo que existe en todas partes; una persona a la que le gusta el dinero es normal. Susanita también es un personaje que existe en todas las sociedades. Mafalda es el más inventado. El personaje que amé mucho es Libertad, porque siempre fue muy contradictoria, pero muy libre como todos nosotros que amamos la libertad, la aceptamos y también nos incomoda un poco.” 

¿Si dibujara ahora a Mafalda como sería? “Nunca me lo pregunté; es un dibujo y es lo que es: irrepetible. Hay personas que quieren saber si Miguelito se casó con Susanita, pero ese tipo de preguntas no me las hago.” Quino dejó de dibujar a Mafalda porque en la década del ’70 “los escuadrones de la muerte habían empezado a buscar sangre y Mafalda no podía dejar de hablar de eso”. Cuando Pasamonik observó que muchos compatriotas tuvieron que exiliarse –como Quino, que se fue a Milán en 1976–, el dibujante y humorista gráfico afirmó: “El exilio siempre es un desgarro”. La curiosidad por el francés que habla Quino quedó saldada cuando comentó que “a todo el mundo le gusta Francia, en realidad a todo el mundo, no”. “En la Argentina fue siempre culturalmente muy importante. La cultura francesa era vista como la más importante y crecí con esta idea.” A la hora de hacer un balance sobre su carrera, Quino hizo una confesión. “Yo quería ser Picasso; estoy contento con el resultado de Mafalda. Pero no para tanto.” Otra vez arrasaron los aplausos y la ovación. 

Entre las influencias literarias, recordó a Romain Rolland y el Antiguo Testamento. “Ahí está todo: la corrupción, la muerte, el amor; todas las actitudes humanas están allí. Si ustedes leen la Biblia, hay pasajes muy picantes –subrayó–. La parte de Sodoma y Gomorra con esos monos que descendieron, y no me acuerdo quién era en Gomorra el que quería hacer el amor con los monos.” Entonces llegó el turno de recibir la distinción y subieron al escenario el embajador francés en Argentina, Jean-Michel Casa, el secretario de Cultura de la Nación, Jorge Coscia, y Daniel Divinsky y Kuki Miler, editores de Quino. “Cuando era chico y veía en los periódicos que alguien recibía la Legión de Honor, me daba muchísima envidia”, reconoció el humorista gráfico. “Pensaba: ‘A lo mejor si me porto bien algún día me la darán’. Estoy muy emocionado”, balbuceó al borde de las lágrimas.



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Cultura
Quino recibió la Legión de Honor
 y una gran ovación en París
El padre de Mafalda fue homenajeado en una sala repleta de público en el Salón del Libro; 
sus trabajos son muy populares en Francia, que lo condecoró con su más importante distinción. 
Por Nathalie Kantt | Para LA NACION 

Quino, que confesó que está perdiendo la vista, recibió grandes aplausos.


El público aplaudía de pie, emocionado. Le gritaba "¡bravo!", "¡grande!". Los periodistas se amontonaban para tomarle fotos . La charla de Quino con el creador de Titeuf, la historieta más famosa de Francia, concluía con una distinción, la Legión de Honor, máxima condecoración en este país, otorgada por el embajador de Francia en la Argentina. A Quino, en silla de ruedas, le acercaron un micrófono. "Hace años, cuando leía que se lo daban a otros, me daba muchísima envidia. Hoy ese momento me ha llegado. Estoy muy emocionado. Muchas gracias." Las palabras del padre de Mafalda multiplicaron los aplausos en el más grande de los cuatro escenarios del Salón del Libro de París. 

Quino es amado en Francia y, con más de un millón de ejemplares vendidos en este país, una cifra enorme en el mundo de los dibujos, es considerado un fenómeno editorial. La casa Glénat, fundada en 1969, publica los libros de Mafalda desde hace casi 30 años. Francia fue el tercer país en empezar a publicarlos, después de Italia. El libro con la obra completa de Mafalda que la casa lanzó para festejar los 50 años de su nacimiento se agotó en tres semanas. La tirada había sido de 10.000 ejemplares. 

A pedido de los lectores franceses, que preguntaban cómo hacerles descubrir a sus hijos de cuatro años esas historietas que ellos tanto habían disfrutado, Glénat también publicó cuatro álbumes dirigidos a explicarles Mafalda a los más chicos. Quino se entusiasmó con ese proyecto. "Es un pilar histórico que hoy se sigue confirmando. Aunque nosotros no hayamos vivido en ese escenario político tan fuerte que evoca Quino, quedan esos valores atemporales, ineludibles, esa mirada cándida de los chicos sobre el mundo, sobre la riqueza, la ecología, la economía", explica a LA NACION el director de Glénat, Jean Paciulli. 

Quino transmite tranquilidad. Amablemente acepta dialogar con LA NACION y es sensible al tacto. Confiesa que casi no ve lo que pasa a su alrededor porque está perdiendo la vista. La mano le tiembla. "Es muy feo, a uno se le va desapareciendo el mundo", cuenta. Su declaración perfora el cuerpo. "La gente considera que Mafalda es una persona de verdad y hay lectores que se ofenden cuando les digo que es un dibujo más. Es muy difícil", agrega.

Hasta último momento nadie sabía en el Salón si Quino realmente vendría. El encuentro estaba programado, pero su delicada salud no le había permitido llegar a fines de enero a Angulema, al sudoeste del país, donde se realizó el festival internacional de la historieta, con un homenaje especial al autor argentino por el doble aniversario: sus 60 años de carrera y los 50 de Mafalda. Para suerte de los franceses, Quino llegó anteayer. Durante la charla con el dibujante suizo Zep, el creador de Titeuf, también editado por Glénat, el mendocino evocó sus principios como dibujante de historietas y su exilio a Europa en 1976. Al final, el comprovinciano Julio Le Parc se acercó a saludarlo. Se conocen desde hace años.

Si bien la de Quino fue la actividad argentina más concurrida, no fue la única que gozó de la atención de los lectores que ayer pasaron por el Salón. Los escritores Fernanda García Lao, Samanta Schweblin, Oliverio Coelho y Rosalba Campra conversaron sobre literatura fantástica en el Río de la Plata, a sala llena. Durante una charla homenaje, Martín Kohan confesó que nunca le había agradecido a Juan José Saer por su obra, y que aprovechaba ese momento para hacerlo. El público sonreía. Los franceses disfrutan de esos guiños.

Al mismo tiempo que la conferencia con Quino, y mientras cientos de franceses entusiasmados se abalanzaban sobre las propuestas literarias argentinas, el subsecretario de Cultura de la Nación, Jorge Coscia; el filósofo y fundador de Carta Abierta, Ricardo Forster; el psicoanalista Jorge Alemán y el politólogo Ernesto Laclau, todas figuras cercanas al Gobierno, presentaban sus visiones sobre las democracias populares en América latina. No discutían ni debatían dado que todos comparten las mismas posturas.

"Cuando un europeo ve un ñandú, piensa que es un avestruz. Deseuropeizar la mirada es central. Hoy América del Sur está viviendo un período luminoso, y también amenazado. Pero hoy hay dos variantes: que el capitalismo controle la sociedad, amenazando su existencia, o que las sociedades pongan límites y controlen al capitalismo. Esto último es lo que hoy está sucediendo en América latina", opinó Coscia.

Un poco más tarde, en diálogo con LA NACION, Quino confesaría: "Mirando el mundo de hoy, Mafalda diría que el ser humano no aprende nunca de su propia experiencia". Como si hubiera sobrevolado algunas de las charlas..


Telam


SALÓN DEL LIBRO DE PARÍS
Quino: “Hoy Mafalda se preocuparía 
por la estupidez humana” 
TELAM

Ansiosos por saber quién es el hombre detrás del éxito de “Mafalda”, alrededor de mil personas se congregaron en el Salón del Libro de París para escuchar a Quino, quien tranquilo y de buen humor contestó todas las preguntas y lanzó: “Hoy Mafalda se preocuparía por la estupidez humana”.



Emocionado y genial, Joaquín Salvador Lavado –quien cumplió 60 años de trayectoria- fue recibido por los franceses como el ídolo más esperado en un sentido homenaje. El creador de Mafalda, la niña más famosa en ese país que por estos días es una imagen recurrente en el Salón, también fue condecorado por el embajador francés en Argentina, Jean-Michel Casa, con la Legión de Honor.

"Desde que era chico, cuando leía que le daban a alguien la Legión de Honor, me daba muchísima envidia", dijo el dibujante de 81 años acompañado de su mujer, Alicia, y sus editores argentinos, Kuki Miler y Daniel Divinsky. "Pensaba: `A lo mejor si me porto bien algún día me la darán`. Estoy muy emocionado".

Aplaudido y vitoreado, Quino nunca perdió la sonrisa ante semejante recibimiento de fans de todas las edades que ocuparon la Gran Escena, el mayor espacio de este Salón del Libro, donde muchos se quedaron escuchando parados. La entrevista estuvo moderada por el editor de ActuaBD, Didier Pasarmonik, y el dibujante francés Zep -creador del personaje Titeuf-, quienes amenizaron el emotivo encuentro con Quino. “Es una ocasión muy rara poder hablar con él”, lanzó en francés, el idioma en que se desarrolló la charla.

¿Cualquiera puede ser humorista?, preguntó Didier y Quino dijo: “No, hay que tener algo, no sé qué es, pero hay que tener algo. Empecé a publicar y quería saber qué era el humor, leía a Freud, pero en un momento me dije el que maneja un barco no se pregunta qué es el mar todos los días, simplemente se manda. Hay cierta manía por saber qué es el humor y no la angustia”. “Es el público el que tiene que buscar el fenómeno de Mafalda en el mundo”, reconoció ante la pregunta de la “fórmula del éxito” de la pequeña “superstar”, como la definió el entrevistador.

En la arqueología por entender a esa niña comprometida, Quino contó los orígenes de su creación: “Mafalda fue hecha a pedido, me pidieron que creara un personaje para una campaña de publicidad de electrodomésticos Mansfield y había que buscar un nombre más argentino”. “La idea era armar una publicidad encubierta para que apareciera el personaje siempre en el diario y, en realidad, publicitar ese electrodoméstico. La temática anticapitalista fue como una forma de hacerse perdonar por esos inicios tan capitalistas”, ironizó.

“El editor decidió sacar un libro porque vio que alguien había cortado una de las tiras en el diario y la había pegado en un cuaderno, entonces dijeron `¿por qué no hacemos un libro?`”, relató sobre los inicios de la tira que se vende en todo el mundo, aunque él mismo lo relativizó: “Tampoco tanto”. “Se vende más en países latinoamericanos, en España, Portugal, el resto de Europa la ignora absolutamente”, agregó, mientras su entrevistador insistió “¿Qué hay de argentino en Mafalda?”, y Quino, lacónico, respondió en francés: “Moi” (yo). 

La tira “Mafalda” salió entre 1964 y 1973 y el autor contó que dejó de hacerla porque “en esos momentos los escuadrones de la muerte habían empezado a buscar sangre y Mafalda no podía dejar de hablar de eso, entonces evité hablar de eso, tendría que haberme ido de la Argentina, pero el exilio siempre es un desgarro”. 

También habló de los entrañables compañeros de Mafalda: “En el caso de Felipe, me inspiré en mi amigo Jorge Timossi que murió en Cuba hace tres años y lo quería mucho; y Manolito es un personaje que existe por todos lados, a las personas que les gusta el dinero, es normal”, explicó. “Susanita también es un personaje que existe en todas las sociedades y Mafalda es el más fabricado. El que amé mucho es Libertad, porque siempre fue muy contradictoria, pero muy libre como todos nosotros que amamos la libertad, la aceptamos y también nos incomoda un poco”, dijo.

En varias oportunidades el público quiso rastrear en Quino las posibilidades más irreales sobre la vida de Mafalda; él, tranquilo, respondió: “Para mí es un dibujo, no una persona, no sé cómo hay que comportarse con eso”. “Nunca me pregunté cómo sería a los 50 años. Es un dibujo y es lo que es, irrepetible, incluso hay personas que quieren saber si Miguelito se casó con Susanita, ese tipo de preguntas no me las hago”.

Pero sí fue contundente cuando alguien alzó la voz y le preguntó: "¿Cual sería la principal preocupación de Mafalda en 2014?". “La estupidez humana”, dijo en seco, seguro. Entre otras expresiones, Quino se definió como “anticlerical”, manifestó su amor por la Revolución Cubana e incluso reveló que se inspiró en el Antiguo Testamento para sus trabajos. “Ahí está todo -dijo-: la corrupción, la muerte, el amor, todas las actitudes humanas están allí”.

Contento, emocionado, Quino recibió un verdadero homenaje francés, con un público que desbordaba cariño hacia este maestro de la historieta y del humor que supo captar el pulso humano, las injusticias y la razón en la mirada de una niña que sigue deslumbrando a cada nueva generación que la conoce. Al cumplirse los 60 años de carrera, le pidieron un balance y sin perder la humildad sostuvo: “Yo quería ser Picasso, estoy contento con el resultado de Mafalda pero no es para tanto”.






jueves, 26 de enero de 2012

Un enero complejo

Para este viernes 27 tenía (tengo) preparado un breve post como para dar inicio a la etapa 2012 del blog.
Pero mis últimos días de vacaciones - muy sencillas pero necesarias - coincidieron con la multitud de artículos y sus respectivos comentarios acerca de la última tira de Bife Angosto (por Gustavo Sala) publicada en el suplemento NO del diario Página/12.
A esta altura, ya está casi de más explicar de qué trata la tira. Tal vez ahora la cuestión resida en ir de a poco analizando qué se ha dicho sobre ella y cómo.
Desde el vamos hay que pensar que es prácticamente imposible pretender llegar a un acuerdo absoluto. Estamos hablando de una problemática que da lugar a múltiples reflexiones ya que la situación irremediablemente nos atraviesa (al menos para quienes nos interesa el tema), pasa por nuestra interioridad para que surjan luego las palabras. Por eso es difícil no expresar sino lo que se siente desde el alma, coincidamos o no con cada caso. Por eso mi propia palabra en este post tendrá aciertos y errores que, claro, no serán los mismos para todos.
Ha sido (y es) este tema cabal ejemplo de algo que vengo observando desde que se permite en los medios periodísticos (o de cualquier otra índole o temática en internet) dejar un comentario: la intensa agresividad e intolerancia ante la opinión con la que no concordamos, hecho que daría lugar a una investigación y análisis de la sociedad argentina (o de parte de ella) desde lo psicológico y lo sociológico, y que arrojaría (no hay que ser demasiado inteligente para darse cuenta) unas conclusiones bastante negativas.

Pero volviendo al caso puntual (asumiendo que – por una parte - es un comentario tardío y por lo tanto inferior en valor a quienes dieron su opinión inmediatamente, y que - por otra - necesité tomarme un tiempo para reflexionar, tal vez por mi propios límites) lo primero que quiero decir es que este blog no va a proponer divisiones (mucho menos alentar odios o peleas), que trata de entender el sentir de cada parte, y que promueve el acercamiento, el diálogo, convencido de que este es un hecho para tomar como un aprendizaje y por lo tanto merecedor de hacer el esfuerzo de escuchar al otro, para ejercer ese tesoro en el que los argentinos desde hace casi treinta años nos encontramos y que a veces no terminamos de valorar y aprovechar: nuestra condición de ciudadanos en un estado democrático. Y que para ser dignos de él, tenemos que poner en práctica las actitudes mencionadas, dicho esto sin pontificar, apenas desde el lugar de una persona más entre tantas.

Vengo leyendo las historietas de Gustavo desde hace bastante tiempo y no me ha parecido que alguna de las mismas tuviese como objetivo alentar la actitud descriminatoria o el odio al supuesto diferente. Sala tiene un humor particular, que gustará o no, se le dará valor o no (para gustos no hay nada escrito y va como prueba un viejo e inhallable libro donde se descalificaba a Mafalda y a sus amigos, aunque suene increíble) pero que tiene el mérito de hacer su humor, un humor reconocible, un estilo propio, algo más que difícil de conseguir para cualquier dibujante o artista cualquiera sea el medio mediante el cual se exprese. Y creo que no ha tenido ninguna intención de ofender, aunque muchos hayan entendido lo contrario. Aquí, entonces, está el primer punto decisivo: la intencionalidad con la que se hacen las cosas. Permítanme un ejemplo burdo: si sé que mi amigo tiene la uña del dedo gordo del pie derecho encarnada y en un momento en que estoy con la mente en otra cosa lo piso, bien puede enojarse y mucho conmigo y decirme que tendría que haberme fijado por dónde caminaba, pero jamás podría decir que lo hice a propósito. Bueno, Gustavo aplicó su humor, no se dió cuenta por dónde caminaba (no en cuanto al tema, sino a lo que podía provocar en otros), pero no hubo en él la intencionalidad de herir.
Sí se puede decir que pudo haber hecho una excepción al hecho de plantear humor con cualquier tema teniendo en cuenta que otros podrían sentirse mal. Un nuevo ejemplo burdo: puedo hacerle un chiste (tonto e insípido para mí) a un amigo, pero si él me dice que esa temática le duele, debería evitar ese chiste, aunque no esté de acuerdo con su manera de sentir. Tal vez ese detalle le faltó ver a Gustavo…
Pero… ¿quién soy yo (quienes somos) para condenar cuando todos cometemos errores todos los días todo el tiempo?
Y a partir de tal pregunta entra el tema de la tolerancia: la comunidad judía - comprensiblemente - se sintió dolida. Se enojó, criticó con dureza. Perfecto, ¿pero eso da lugar a considerar a Sala un eterno condenado?
Me parece que pensarlo como enemigo es un gran error. Tanto como considerarlos así (por una actitud discriminatoria) a todo hombre y mujer judia que camina por estas calles.
Las divisiones entre los seres humanos no están dadas por pares como negro-blanco, creyente-ateo, oficialista-opositor, incluso (si se me permite lo pueril en este contexto) Boca-River y tantos otros.
La única división en este mundo está dada (aunque suene ingenuo) entre la gente que es buena (con los errores y esa porción de oscuridad que todos tenemos) y la gente que no lo es. Gustavo forma parte del primer caso. Los hombres y mujeres judíos (no generalicemos incluyéndolos dentro del grupo que quiere solucionar las cuestiones políticas mediante las armas, que los hay en todas partes, cualquiera sea el credo o ideología) pueden ser buenos o no, pero se trata de una cualidad común a todo grupo. No se deduce, como decía antes, bondad o maldad por género, religión, color de piel, etc, sino por lo que cada uno es fuera de eso.
Ellos y Gustavo trabajan, tienen sus familias, tienen sus dolores a cuestas, sus ilusiones, asuntos comunes a la mayoría. ¿Dónde están las diferencias?

Pensemos en la orquesta de jóvenes que armó Daniel Barenboim en estos últimos años. Similarmente, ¿no merece la situación tratada búsquedas de acercamiento, de diálogo? Una forma de crecimiento como artista para Gustavo y una manera de apaciguar ese injusto lugar de marginalidad que algunos le dan a la comunidad mencionada (marginalidad que, dicho sea de paso, se aplica a muchos otros).
Sí, prefiero a los Cristo, a los Drs.Schweitzer y Maradona, a los Alfredo Palacios, Illia y Alicia Moreau, a los Gandhi, Luther King, Lennon (aunque como alguna vez me dijeron a la mayoría los hayan asesinado y a los que no, los hayan olvidado). Todos estuvieron más preocupados por poner el cuero propio en juego que mandar a los demás a hacerlo, y eso es mérito de muy pocos.
Por eso no puedo evitar mi espíritu contemporizador. Aunque este blog sea una botellita perdida en medio del océano de la web.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Humor Registrado (I): El recepcionista de arriba



Hacia el mes de abril de este año subí una nota homenajeando al primer número de la revista Humor Registrado. Y a partir de allí quedé en deuda tras la promesa de una serie de entregas sobre esta gran publicación. Es por eso que ahora – en una de las últimas entradas del año - quería comenzar a cumplir con lo anunciado.
“La Humor” está sin dudas entre las diez revistas humorísticas argentinas más importantes de cualquier época. Sin embargo, si incluímos todo lo que brindó y representó más allá del mundo de la historieta, nos encontramos con una obra sin par. Recordemos – como se expresó en aquel mes de abril – que alguna vez fue galardonada como la mejor publicación satírica del mundo.
Grandes dibujantes y grandes plumas regalaron constantemente momentos inolvidables de imaginación y valentía, especialmente en el período anterior al regreso de la democracia. Es que – justamente – en esos años y a lo largo de toda su existencia, si algo caracterizó a Humor fue la pluralidad de ideas tanto en las notas de opinión, como en las periodísticas y literarias.
Y en materia de dibujantes y caricaturistas, basta con decir que por allí desfilaron Fontanarrosa, Crist, Viuti, Altuna, Cascioli, Nine, Ceo, Fortín, Grondona White, Tabaré, Limura y tantos otros.
De estos últimos nos vamos a ocupar de aquí en más.
Para empezar, una creación de Miguel Rep (que aún no había cumplido 20 años por entonces): El recepcionista de arriba.
Comenzaba el año 1980 y esta curiosa y original historieta hacía su presentación. John Wayne llegaba al cielo y una especie de San Pedro lo recibía a las puertas del Paraíso. Él sería el encargado de resolver si merecía pasar o ir derecho al Infierno. Por tal trámite debieron pasar cada uno de los arribados (en algunos casos personajes ya fallecidos y en otros aún vivos), siempre con el agregado de las singulares acotaciones de Arsenio, un ratón con aureola compañero del recepcionista.
Evidentemente, en cada decisión, está el sentir de Rep. Pero dejemos al propio autor reflexionar sobre su lúcida página:
"Esta serie la escribí y dibujé hace exactamente 30 añitos. Me acuerdo de la primera página (…). Se moría John Wayne, y lo juzgaban en el Paraíso. Lo recibían un barbudo etéreo, y un ratón parlante (…). Hice esa página como un chiste de una sola vez en los primeros días de 1980, con mis 18 años, sobre una máquina de coser Kopp de mi mamá, en una siesta asfixiante de Santa Lucía, Corrientes, donde vivía mi familia y yo era visita (…).
Cascioli la publicó, y ante mi sorpresa, me pidió que continuara la serie (…). La mayoria (de las almas para ser juzgadas) no entraba al Paraíso (…). Y pensar que en ese tiempo gobernado por Videla yo podía imaginar otros purgatorios e infiernos peores habla de mi adolescente ingenuidad de entonces.
Disfruté mucho todo ese año que duró la serie, y fue muy dolorosa la interrupción en marzo de 1981. En el medio, realicé mi primera muestra individual en el cine Arte, en pleno centro, con el padrinazgo de Octavio Fabiano, y un hermoso texto de Carlos Trillo. En esa exposición, montada en un sótano-transición entre la calle y la sala cinematográfica, alguien con mucha ira rompió originales (los de Neustadt y Oski), y se robaron otros (los de Lennon y algún otro). Gracias a esa reacción, supe que había empezado mi firma d’autore. " (1)
Veamos, entonces, que suerte corren los mencionados Wayne, Oski y Lennon, y Palito Ortega…


Humor Reg. números 29 y 31 (1980)

Humor Reg. número 49 (1980)

Humor Reg. número 56 (1981)

(1) Texto perteneciente a la colección "Rep - Firma D'Autore" publicada por el diario Página/12 en 2010 (Capítulo 8: El recepcionista de arriba).



viernes, 9 de diciembre de 2011

El Niño Rodríguez en Página/12


Hace un tiempo, en este blog, subí una serie de entradas donde se mostraban ilustraciones sobre el mundo del fútbol ideadas por El Niño Rodríguez para el diccionario ABC , editado por Olé.
Ahora, he transcripto el muy interesante reportaje que el periodista Lautaro Ortiz le realizó a este excelente historietista, animador, ilustrador y dibujante de 42 años y que se publicó hoy en el diario Página/12.
Javier Rodríguez (su verdadero nombre) es autor de la tapa de la nueva edición de Fierro que aparece mañana. Y está preparando el segundo tomo de Lucha Peluche, la exitosa tira que también se presenta en la Fierro.

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–¿Por qué eligió un conejo como personaje casi principal de su tira? ¿Qué posibilidades, no sólo gráficas sino narrativas, encontró en su creación?

–El conejo nace como un dibujo que hacía yo por cualquier lado, como un elemento gráfico suelto. Siempre me gustó grafitear o pegar dibujos por la calle, salir con un marcador en el bolsillo. Todo lo que me saque del tablero y de los espacios conocidos me gusta. El conejo es súper sencillo, blanco y negro, dos puntitos de ojos, orejas altas y un toque de actitud. Me gustaba la contradicción de que fuera un personaje muy bonito, casi un Hello Kitty, pero muy malhumorado y cabrón. Lo dibujaba siempre gritando “¡Peluche las pelotas!” y finalmente eso terminó en la tira. No tenía ni nombre, recién después le puse Alejo Conejo. Me gustó ese nombre porque rima, pero porque también Alejo te aleja si lo querés acariciar... es arisco. Es el personaje que me permite juntar al resto de los personajes como grupo, es un observador de todo el resto y es el que establece el vínculo de diálogo con el lector.

–De las distintas caras que tiene el humor, usted parece haber elegido la de mayor riesgo: el cinismo y la sátira que, en el terreno del humor político, necesariamente, implica dejar de lado la coyuntura para avanzar sobre temas de fondo. ¿Ve a Lucha Peluche como una tira de humor político?

–Desde el principio quise que fuera una tira con elementos clásicos, por eso usé una estructura tradicional de tres cuadros, un elenco fijo de personajes, y un ritmo de humor directo, sin vueltas experimentales. No me parece divertido hacer humor de coyuntura, terminás muy pendiente de los titulares del día a día, haciendo juegos de palabras, son chanzas de un día y después de un tiempo, ya ni se entiende el chiste sin la referencia de la noticia. Igualmente, trabajando en un diario es imposible escapar de lo que pasa, pero me gusta la elaboración que requiere escapar del hecho puntual para hablar de algo más universal. Por ejemplo, si la noticia de la semana era el caso de corrupción del ministro Fulano, en vez de hacer un chiste sobre el ministro Fulano, prefiero hablar de la corrupción en sí como hecho, algo que existe y va a seguir existiendo. También me permite tratar esos temas a través de mis personajes, sin tener que recurrir a meter al ministro Fulano dentro de la tira, o al recurso de dos tipitos leyendo el diario... ¡Que se mate Fulano! ¡Encima que es un chorro, no le voy a dar el gusto de retratarlo! Del ministro Fulano nadie se va a acordar ya en un año, y mi intención siempre fue recopilar este trabajo en libros que se pudieran seguir entendiendo a través del tiempo. En ese sentido, sí es una tira de humor político. Pero porque es de alguna manera político un personaje como Mortadela, un cartonero muerto de hambre que sin embargo no se rebela contra el sistema, o el Señor Rocamora, un ejecutivo-bebé capitalista cuya secretaria lo amamanta y le cambia los pañales. En ese sentido alegórico, no sé si existe algo parecido.

–¿Qué queda del “chiste” (ese remate risueño del final) en el humor gráfico actual?

–Hay autores que no hacen un chiste en el sentido estructural –lo que sería planteo, nudo y remate– y, sin embargo, te hacen reír o sonreír igual por otros mecanismos. Me parece que el lector lo único que espera y agradece es un espacio de belleza. Si la tira está dentro de un medio como un diario, es un momento de pausa, y está bien que sea así. No importa que no haya chiste estrictamente. Y a veces, inclusive, se agradece que no siempre traten forzosamente de hacerte reír. En una tira puede caber algo más poético también.

–¿Cuán determinante es el diseño gráfico a la hora de hacer historieta? Las marcas gráficas –por decirlo de alguna manera– que hay en sus trabajos son parte de su estilo reconocible.

–Sí, tengo un estilo con elementos muy cercanos al diseño gráfico. Desde hace años hago, además de historieta, publicidad y dibujos animados. Todo esto también va colándose en el estilo. Actualmente, cuando dibujo, aunque sea para publicar en papel, voy armando la ilustración con elementos sueltos que después voy componiendo como lo haría para un dibujo animado. Yo aplico ya estos criterios a todos mis dibujos aunque sean para el papel. Pero es que la plataforma ya no es lo que más me interesa, el dibujo te puede llevar a un montón de lugares y medios, y a mí me interesan todos. Y para cuando encare la versión cartoon de Lucha Peluche voy a tener ¡la mitad del trabajo hecho!

–Y este año ¿a dónde lo llevó el dibujo?

–A muchos lados. Por ejemplo, estuve en la lectura de la sentencia de la causa ESMA invitado por la revista MU para retratar en vivo a los que asistían como amigos de los acusados. Y también hice unos dibujos animados para Nicolás Repetto y Sábado Bus, retratando a Natalia Oreiro, Cacho Fontana y Flor de la V. Hice una campaña gráfica para Coca-Cola, un dibujo animado para Pakapaka y la editorial Taschen me publicó en su catálogo Illustration Now. Todas cosas y lugares muy diferentes, y a todos esos lugares me llevó el dibujo. Ya ni siquiera digo que soy dibujante, ni historietista, ni ilustrador, cuando me preguntan qué hago, ahora ya digo que soy Artista Pop y listo.


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http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/18-23768-2011-12-09.html

Fotografía: web de la Universidad e Palermo