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jueves, 29 de agosto de 2024

Notas lejanas, pero no tanto (I)


Siempre me ha parecido necesario -y a la vez atractivo- el rescate de viejos reportajes, esa posibilidad de volver a escuchar a la gente que mucho ha dado a la historieta y el humor gráfico nacionales. En este caso, de ambos lados "del mostrador": 

Por un lado, Roberto Fontanarrosa en una nota de los años '80 para la primigenia revista de Clarín (luego reemplazada por la hoy de hecho también casi extinguida Viva), y Juan Carlos Colombres -Landrú- en ocasión de, en ese momento, su recién inaugurada exposición en el CC Borges (diario Clarín, página cultural, 2003).

Por otro lado, un extenso reportaje (diario Clarín dominical, 1992) de Carlos Ulanovsky a Jorge B. Rivera, excelente investigador, historiador y muchos etcéteras destacados en los ámbitos de la historieta y la comunicación, de quien ya hemos subido aquí fragmentos de sus trabajos.

Las reproducciones quizá no sean las ideales, pero los textos nos brindan ese lugarcito interesante de reflexión, documento poco frecuente, variedad temática, momentos particulares de nuestro país y maneras de ver la realidad de entonces que siempre son bienvenidas.















jueves, 23 de julio de 2015

Langostino, el navegante eterno






Hace poco tiempo Hernán Schneider -a través de su blog Historietas de Argentina- nos regalaba la serie completa de Langostino, el navegante independiente aparecida en el magnífico semanario Patoruzito durante alrededor de quince años. Aquellas aventuras recibieron siempre el caluroso elogio de lectores y especialistas en el tema:

Oscar Steimberg lo definió como "un héroe de camiseta a rayas y cara de suburbio" agregando que no se trataba de un marinero sin destino, "sino con un negro destino: navegar a la deriva solo y toparse a cada paso con peligros que no entiende ni busca." 
Judith Gociol y Diego Rosemberg lo consideraron "un trota mares con espíritu de payaso, romántico y tierno, que anda a la deriva y -mientras delira y filosofa- atraviesa los más insólitos peligros de los que zafa porque tiene el azar -y al Creador- a su favor."
Jorge B. Rivera señaló que se trata de "un personaje lírico, sentimental e imaginativo, que entreteje el clásico arsenal aventurero de Salgari con algo indefinible que indirectamente tiene mucho que ver con las paradojas, los trastrocamientos lógicos, el clima y las fantasías de La caza del Snark, de Lewis Carroll." (1)

Cuando Roberto Battaglia presentó en la misma revista la última página de Don Pascual fue muy claro en el último cuadro: "Fin de Don Pascual". Y así fue, solo resurgió fugazmente en la pequeña Patoruzito Mensual. En cambio, Eduardo Ferro dejó un final abierto: la historia de turno concluía, pero eso no significaba -ni mucho menos- el adiós de la historieta.
En efecto, para octubre de 1960, Langostino era republicado en la revista Dos Campeones, esta vez con el agregado de un título para cada historia. Allí compartió espacio con El Gnomo Pimentón (Oscar Blotta) y ocasionalmente con Chapaleo (del mismo Ferro), La vaca Aurora (Mirco Repetto), Tabuí (Toño Gallo) y otras aventuras. Quedan -como novedad de esa etapa- las hermosas portadas compartidas por el marinero y el gnomo.

Dicha republicación podría haber sido interpretada como el canto del cisne del personaje. Lejos estuvo de ser así: El dueño (o más exactamente, amigo) de Corina retornó con nuevos episodios en el suplemento Don Gregorio del diario El Cronista Comercial, en la revista Crisis, en el libro sobre el propio Ferro de la colección Hyspamérica de humoristas gráficos argentinos, en Comic Magazine y en un suplemento dedicado al humor de la revista dominical de La Nación (en este último caso, en colores). (2)
De todas maneras, fueron apariciones esporádicas, breves episodios. En cambio, cuando se detuvo en el puerto de  La Maga, nuestro héroe se afianzó por un período considerable aunque -es obvio- muy muy lejos de las 740 páginas de Patoruzito.

Es entonces esa etapa en La Maga la que vamos a ir subiendo en el blog (3). Y si en los años 40 y 50 Quinterno lo "autorizaba" a Ferro a volar con su imaginación mucho más allá de lo que solía hacerlo con la mayoría de sus colaboradores, en los 90 el gran dibujante se permite ir aún más lejos, experimentar, utilizar cuadros de distinto tamaño, mencionar personajes de actualidad, llevar a su criatura a un estilo más zafado en definitiva.
Por todo esto, Langostino contradice el mito del eterno retorno o aquellas peripecias que debía sortear el protagonista del film  Hechizo del Tiempo.  Ferro solía decir que en Langostino estaba su poesía. Y ya se sabe que la buena poesía es eterna:  Ferro sigue desde el cielo dibujando nuevos episodios que -él lo sabe- algún día leeremos.

Las diez primeras páginas (números 36 a 45, entre el 16 de setiembre y el 18 de noviembre de 1992), a continuación:

























Bibliografía:
Gociol, Judith y Rosemberg, Diego: La Historieta Argentina- Una Historia (De la Flor - 2000).
(1) Las reflexiones de Steimberg y Rivera son citas del artículo dedicado a Langostino en el libro arriba mencionado.
(2) Agregué más tarde la presencia del personaje en Comic Magazine y en SuperHumor, en este último caso gracias a un comentario de Pablo Sapia.

(3) Observar un pequeño detalle en estas primeras páginas publicadas en La Maga: Al comienzo el título de la historieta es "Langostino el navegante solitario" (¿un intento de cambio o un simple error?), luego toma su nombre tradicional, para finalmente consignarse el "Langostino" a secas...








jueves, 26 de abril de 2012

Medrano y Calé, por Jorge B. Rivera



Jorge Bernardo Rivera (1935-2004)


Para complementar las dos entradas anteriores subo ahora este fragmento del extenso artículo sobre la historia del humor gráfico argentino realizada por Jorge B. Rivera para la revista Crísis en 1976 (1). Se trata de uno de los escasos y más completos trabajos en los que se ha analizado y comparado a ambos dibujantes:

La óptica humorística de "Rico Tipo" y "La Nación"

"Si no fuese notoriamente injusto con talentosos creadores como Oski, Torino, Ferro, Battaglia, etc., que definen las múltiples vertientes estilísticas y temáticas de la época, afirmaría que bastan los nombres de Alejandro del Prado (Calé) y Luis J. Medrano para marcar una de las etapas más brillantes del humorismo gráfico argentino.


Fanático del fútbol de oro de la 'maquinita' riverplatense y del tango ejecutado por el Salgán de los 50, Calé se inició en Descamisada y Avivato, para recalar definitivamente en Rico Tipo, en cuyas páginas se afincó su inigualada Buenos Aires en camiseta, especie de brillante coronamiento de la veta costumbrista de nuestro humor dibujado. Medrano, por su parte, inició sus Grafodramas en las páginas del diario La Nación, en las que se cobijarían - desde los comienzos del 40 - durante más de dos décadas. Humorista fecundo, se hará conocer también por sus dibujos en la revista Argentina (1949), por la experiencia trunca de Potpourrí, una revista de curioso formato, y por secciones periodísticas fijas como Diagonal y Florida (Vea y Lea), Temas (Atlántida) y Vea, vea, vea (Goles), etc.


Medrano en la redacción de Popurrí, junto a algunos colaboradores de la revista

Tanto Calé como Medrano - desde medios y perspectivas diferenciadas - esbozan en su obra una suerte de pequeña sociología dibujada de la vida porteña, de catálogo de los tics, las fantasías, las debilidades y las pesadillas de esos seres que se apiñan y se ofuscan en la gran ciudad. Con puntos de contacto y divergencias en muchos casos fundamentales.

Si en la obra de Calé la instancia de lo político aparece como desleída, en la de Medrano será recurrente y en gran medida indispensable para la plena percepción de los significados. El mundo de Calé es el mundo barrial del proletariado naciente y de la pequeña clase media favorecida por la expansión de los años 40; muy pocas veces el universo segregado de los marginales o de los integrantes del hampa. El mundo de Medrano, por el contrario, será el de la gran burguesía, o el de la clase media estamentada y con 'tradiciones' inconmovibles, heredera directa de la próspera clase media alvearista. Un mundo de oligarcas, industriales, financistas, profesionales, empleados públicos, ejecutivos, comerciantes y rentistas, en el que se filtran, ocasionalmente, los personajes de la picaresca tribunalicia y turfística, los bohemios y una turbia fauna de empobrecidos, fronterizos y desplazados.

Calé (der.), junto al periodista deportivo Juvenal y al futbolista Néstor 'Pipo' Rossi

El mundo de Calé, preferentemente, será el de la pequeña comidilla casera, la rencilla vecinal, el incidente nimio y cotidiano, que tiene por escenario las veredas de Villa Lugano y Mataderos; o el mundo de la diversión de fin de semana (el baile, la 'completa' en el cine de barrio, el picnic, el partido de fútbol); o el de los sucesos periodísticos (casamientos, velorios, bautismos, carnavales, etc.). El de Medrano - quien no desdeña, por cierto, la anotación de los grandes temas populares, ni la crónica menuda de los sucesos cotidianos - enriquecerá el espectro recortado por Calé con las fluctuaciones y los azares del mundo de los negocios, los problemas del arte, las convenciones de la etiqueta social, el savoirfaire, las altas especulaciones políticas y empresarias, etc.


El mundo de Calé es un mundo "en camiseta", de entrecasa, y a la vez un mundo endomingado, 'a lo glostora', poblado por las extravagancias peluqueriles y sartoriles de los años 40, en tanto que Medrano es un discreto y atildado universo de caballeros y de señoras que se visten 'de Corrientes al norte', periódicamente inficcionado por las 'hilachas' de los que 'no pudieron triunfar en la vida'.


En famila (I): Medrano

Calé tenderá a desarrollos más 'barrocos', apoyados o reforzados por textos abundantes, escenas de conjunto, abigarramientos, montajes espaciales y temporales, confontaciones, diálogos, globos abiertos y toda la utilería del género. Medrano resolverá sus Grafodramas en un único cuadro apaisado, con una imagen generalmente límpida y la exclusiva apoyatura que suministran una palabra o una frase sintética.


En Calé quedará todo tramitado y explicado, inclusive redundantemente explicado. El ascetismo y la economía de recursos de Medrano, por el contrario, hará que algunos de sus Grafodramas resulten un tanto herméticos, requieran el auxilio de un saber especializado (de carácter social, cultural o profesional), o tengan un significado a primera vista más 'abierto' que los muy explícitos significados de Buenos Aires en camiseta.


En famila (II): Calé


Tanto en Calé como en Medrano la observación de la vida urbana terminará por sedimentar una suerte de ironía escéptica y en algunos casos no demasiado esperanzada. Pero mientras que para Calé las incomodidades y las pequeñas pesadillas de la vida obedecen - en el encuadre de una típica 'filosofía' de mesa de café - a la fatalidad o al 'demonio' de las cosas, para Medrano parecen responder, en una tentativa de análisis más 'reflexivo' y 'político', a la existencia de comportamientos sociales negativos: la burocracia, la indisciplina, la improvisación, la falta de jerarquías sólidas, etc.


Uno y otro serán buenos observadores de su contorno y demostrarán en su obra un agudo poder de captación de los detalles esenciales, del espíritu de las cosas, del elán de las situaciones y los tipos humanos. Para Calé la clave será decir todo; para Medrano, sugerir todo. Calé propondrá con sus dibujos una crónica de lo social. Medrano, una reflexión sobre lo social. Calé: el fútbol desde el tablón. Medrano: sin desconocer el tablón, el fútbol desde la platea. La distancia que va de La Nación a Rico Tipo."

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Para finalizar, y como todos saben, en este momento se desarrolla la 38a. Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. En el stand de Ediciones De la Flor es probable que aún puedan hallarse ejemplares de "Buenos Aires en camiseta", editado en 1994. Y tal vez en el de La Nación (o en otros) se encuentren algunos "Grafovida", sobre la obra de Medrano en general.
Más económico y sencillo el primero, lujoso y bastante más costoso el segundo; son dos obras que vale la pena adquirir, ya que lo verdaderamente valioso está en cada una de sus páginas.


(1) El artículo completo se publicó en este blog los días 4 y 5 de octubre de 2010


Primera y cuarta foto, pertenecientes a "La Argentina que ríe" (A. Cascioli - Oche Califa, Fondo Nacional de las Artes, 2008)
Segunda foto: tomada de riverlujoypueblo.blogspot.com
Tercera foto: perteneciente a "Grafovida" (A. Cascioli - Oche Califa - Elisa Medrano, La Nación, 2004)

Fotografía de Jorge B. Rivera: Wikipedia.

viernes, 8 de julio de 2011

Maneco, el "chanta" porteño

Eduardo Linage ( 13/10/1901- 7/8/1977) fue un dibujante y caricaturista de origen español que se radicó en la Argentina en 1925. Colaboró en Crítica, Noticias Gráficas, Páginas de Columba, Para Tí, Damas y Damitas y otras. Entre sus creaciones estuvieron: Los éxitos de Pepe Antenita, Macachín y Benteveo, Julieta la que no encontraba su Romeo y Suicidola. Pero sus dos historietas más renombradas fueron La señorita Pilar delira por manejar y la que hoy ocupa esta entrada: Las Desventuras de Maneco, publicada en Caras y Caretas desde 1932 hasta fines de esa década del 30, cuando la mencionada revista dejó de aparecer.

Caras y Caretas nro. 1903 (1935)

Maneco es el clásico chanta porteño, inescrupuloso y caradura. Como tal, empleará todas las artimañas a su alcance para obtener aquel beneficio que convenga a su ambición, pero en el desenlace la fatalidad siempre llamará a su puerta. En ese instante es donde empleará su famosa frase: "¡Sonaste, Maneco!".

Caras y Caretas nro.1999 (1937)

Veamos algunas interesantes y calificadas opiniones:

"Maneco representaba fehacientemente una alcurnia a la cual no pertenecía y en la que intentaba mediar (...) Se encuadra dentro del primer arquetipo del "chanta porteño", psicología muy cercana a la de Julián de Montepío (Isidoro), que configuraba una suerte de emergente social surgido de las primeras conquistas sociales del Irigoyenismo, así como del encuentro de los inmigrantes y criollos que habitaban en Buenos Aires intentando equipararse con la clase patricia." (1)

"(...) especie de influyente sin títulos precisos, uno de esos productos típicos de la voluminosa fauna enquistada en el sector terciario: comisionistas, intermediarios, corredores, secretarios (...) hombres múltiples cuya clave es la posesión de un apellido, un guardarropas, una presencia exterior esmerada, el uso de ciertas conexiones burocráticas y la manipulación más o menos habil de algún saber y de algunas normas de trato social. Palabrero, audaz, desaprensivo y simpático, el personaje satiriza de manera amable e indirecta una de las facetas del conportamiento de la clase media alvearista y justista en esos años críticos de la Década Infame." (2)



Caras y Caretas nro. 2072 (1938)

Maneco fue entonces producto de la sagaz mirada que un talentoso inmigrante ejerció sobre la conducta porteña. Un análisis tan humorístico como verdadero que, con las diferencias y distancias impuestas por la moda, los avances tecnológicos y el tiempo, se mantiene vigente en nuestros días.



Bibliografía:

Gociol-Rosemberg: La Historieta Argentina, una historia (De la Flor, 2000).
(2) Rivera, Jorge B.: Historia del humor gráfico argentino (parte I: ¡Sonaste, Maneco!, publicado en la revista Crísis nro. 34, 1976)

Web:
Siulnas historiador (blog): datos biográficos y obra del dibujante citado.
(1) García, Fernando Ariel: El gran simulador, en Tebeosfera.com (2008).

lunes, 4 de octubre de 2010

Una historia del humor gráfico (1)


Entre las escasas obras dedicadas a historiar nuestro dibujo humorístico se destacan las de Oscar Vásquez Lucio (Siulnas) -ya mencionadas varias veces en este blog - , la de Trillo-Bróccoli (El Humor Gráfico) , la de Gociol-Rosemberg (La Historieta Argentina-Una historia, que dedica medio libro a analizar historietas vinculadas a este tema); y otras que toman aspectos parciales o una determinada época ( por ejemplo: De la caricatura a las primeras series, de J. M. Gutiérrez, La Caricatura política Argentina, de A. Dell'Acqua, etc).

Sin embargo, existen otros trabajos que han sido publicados en ciertas revistas no siempre vinculadas a la historieta. Uno de esos casos es el del texto de Jorge B. Rivera para la revista Crisis en los 70 (dirigida en ese entonces por Federico Vogelius y Eduardo Galeano).

Este prestigioso escritor, profesor universitario y ensayista - fallecido hace pocos años - ha investigado distintos temas de cultura popular y, en lo que a cómic se refiere, es el autor de Panorama de la historieta argentina (Libros del Quirquincho, 1982), De la historieta a la fotonovela y de Las literaturas marginales (estos dos últimos como partes de una colección del Centro Editor de América Latina).

El texto mencionado fue publicado en dos partes (número 34: ¡Sonaste, Maneco! y número 35: Una compadrada contra el terror, de febrero y marzo de 1976, respectivamente) y abarca desde la primera Caras y Caretas hasta Mafalda, Satiricón y Fontanarrosa.
En síntesis, se trata de un excelente análisis que vale la pena leer con tranquilidad y tiempo.

A continuación, la primera parte:




(Fotografía del autor: Enciclopedia Visual de la Argentina, Agea-Clarín, 2003).